Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Pasaron las elecciones del Congreso y veo con satisfacción que eligieron a nuevas y decentes personas en la política. Sin que se haya renovado totalmente, lo cierto es que han llegado personas impecables, empezando por el profesor Mockus, a quien están tratando de enredarle su curul por cuenta de un convenio entre Corpovisionarios y la Gobernación de Cundinamarca.
Y arrancó esta semana el tejemaneje político para saber para dónde van los congresistas en lo que tiene que ver con los candidatos presidenciales. En eso andan los conservadores y los del Partido de la U.
Las coaliciones ciertamente son fundamentales para la primera vuelta, pues en esta se define quiénes irán a la segunda. No es tan claro, como parecía hasta las consultas, que los dos únicos posibles en la segunda serían Iván Duque y Gustavo Petro.
Duque logró cuatro millones de votos. Petro, dos millones ochocientos mil. Sin duda ambos fueron sorpresa. Pero sería necio desconocer que fueron también ganadores la coalición Verdes-Polo Democrático y Cambio Radical.
Y destaco esto porque sus candidatos Fajardo y Vargas respectivamente necesitan buscar el apoyo de los congresistas.
Pero hablemos de Duque y Petro. Sin duda alguna, en la consulta del domingo quedó claro que el país se derechizó. Si usted suma los votos de Duque, Ramírez y Ordóñez, estamos hablando de casi seis millones de votos. Casi el doble de lo que hace cuatro años sacaron Santos y Zuluaga en la primera vuelta. Queda claro que Uribe sigue siendo un líder de la derecha colombiana. No lo toca absolutamente nada. Tiene un efecto teflón impresionante. Y puso 39 congresistas y su candidato presidencial. El expresidente tiene claro que el país está girando hacia la derecha. Además, lo favorece el hecho de que Petro haya sacada esa votación, pues si bien creo que ese es su techo y que no crecerá mucho más en las elecciones, esa cifra es suficiente para meterle miedo a millones de colombianos que vemos con mucha desconfianza a Petro por tener una ideología de izquierda recalcitrante y después de haber demostrado ser un pésimo administrador de la cosa pública.
Petro sigue jugando al tema del fraude. Y le juega a eso, pues desde ya pretende deslegitimar las elecciones. Y ya verán ustedes que lo hará insistentemente, pues ya se dejó contar y sabe que su presidencia está más lejos de lo que le dicen las encuestas. Me explico: los votos de Petro son los que sacó. Esa es su encuesta. Asumo y creo no equivocarme que todos los que van a votar por Petro en la primera vuelta, ya votaron por él el pasado domingo.
Vamos a ver qué hacen Vargas y Fajardo. Sin duda el primero conoce la mecánica electoral y cuenta además con una votación importante, como quedó evidenciado hace una semana. Veo achicado a Fajardo. Su candidatura como que no pega. No convence. No lo siento asumiendo posiciones y me temo que esa candidatura se está desinflando. Ojalá él entienda eso y corrija el rumbo de su campaña presidencial prontamente.