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Daud Ahmadi, portavoz del gobernador de Helmand, dijo que en el bombardeo, que tuvo lugar el pasado lunes por la noche, perdieron la vida 70 integristas, algunos de ellos de origen árabe y paquistaní.
Ahmadi, que atribuyó el ataque a las fuerzas de la coalición liderada por EE.UU. destacadas en Afganistán, explicó que Baram Cha es una zona con fuerte presencia talibán.
Sin embargo, la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), bajo mando de la OTAN, emitió un comunicado en el que aseguró que fueron sus tropas quienes lanzaron la ofensiva.
“La ISAF está al tanto de las noticias difundidas por los medios de comunicación sobre una operación en la región de Baram Cha, en Helmand, en la que, al parecer, ha muerto cierto número de insurgentes”, se indica en la nota.
“Tras identificar a los insurgentes, la ISAF los atacó con bombardeos aéreos de precisión, los mató y destruyó dos de sus vehículos”, añadió el mando militar de la OTAN en Afganistán, que sin embargo no precisó la cifra de víctimas mortales.
El ataque iba dirigido contra un “pequeño grupo de comandantes talibanes”, según la nota.
Tanto las tropas de la ISAF como las estadounidenses han aumentado la frecuencia de sus ataques aéreos durante el último año en Afganistán.
Las tropas internacionales han golpeado a los integristas durante los últimos días en Helmand, uno de los bastiones de la insurgencia talibán.
18 supuestos talibanes y seis policías murieron en nuevos combates registrados en las cercanías de la capital de Helmand, Lashkar Gar, según el jefe provincial de Policía, Asadulá Shirzad.
Estos combates llegan después de que el pasado 11 de octubre unos 62 talibanes perdieron la vida en una ofensiva de las fuerzas afganas y de la OTAN contra un grupo de insurgentes que intentó romper el cordón formado por las fuerzas de seguridad afganas alrededor de Lashkar Gah.
La ISAF confirmó que sus tropas, mayoritariamente británicas en esta zona, llevaron a cabo ataques aéreos contra los insurgentes. También en Helmand, esta vez en el distrito occidental de Nad Alí, una operación de la Policía afgana y de la OTAN acabó con la vida de unos 40 insurgentes entre el 9 y el 11 de octubre.
La insurgencia talibán tiene sus principales feudos en el tercio meridional del país, especialmente en las provincias vecinas de Helmand y Kandahar.
En Helmand se hallan 103 mil hectáreas de campos de cultivo de opio, dos tercios del total del país, según datos de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (UNODC).
El pasado 10 de octubre, la OTAN forjó un acuerdo político de mínimos en virtud del cual los países con tropas destacadas en Afganistán decidirán si sus soldados participan activamente en la lucha contra el narcotráfico, una de las principales fuentes de financiación de los insurgentes.
EE.UU. comanda una coalición que cumple la operación antiterrorista “Libertad Duradera” y cuenta con una mayoría de soldados (15 mil), que actúan independientemente de las fuerzas de la OTAN, con 50 mil soldados, casi la mitad de ellos también norteamericanos.
Unas 4.200 personas han muerto a causa de la violencia en Afganistán en lo que va de año, según cálculos periodísticos.