Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Martti Ahtisaari nació en 1937 en Viipuri. Cuando tenía dos años, la ciudad fue ocupada y asaltada totalmente por la Unión Soviética en 1940 para convertirse con el paso de los años, y hasta hoy, en la capital de la República rusa de Karelia. Quizás esa ocupación y lo que vivió su familia cuando apenas era un bebé marcaron su destino como mediador internacional.
Hijo de un suboficial finlandés, Ahtisaari se graduó de la Universidad de Oulu en 1959, y cuando tenía 28 años ingresó a la Oficina de Cooperación Técnica del Ministerio de Asuntos Exteriores de Finlandia.
Luego de desempeñarse en varios cargos de la Cancillería de su país, entró como funcionario a la Organización de Naciones Unidas para ser su comisionado en Namibia, que en ese entonces estaba bajo el control de Sudáfrica y cuya descolonización exigía la ONU.
El paso que cambió su carrera a nivel internacional lo dio cuando fue presidente de Finlandia, en 1994, cargo en el cual se mantuvo hasta el año 2000. Desde el más alto puesto de su país se encargó de promover el apoyo a Estonia, Letonia y Lutuania. Para mayo de 1999, Ahtisaari se involucró como mediador ante el gobierno de Yugoslavia para detener la campaña de bombardeos de la OTAN a causa de la represión serbia en la provincia de Kosovo, y el 3 de junio, el presidente yugoslavo Slobodan Milosevic aceptó un plan de paz de manos del finlandés.
Ya había sido postulado como candidato al Nobel de Paz en 2006, un año después de que su mediación hiciera posible poner fin a casi 30 años de conflicto armado en la región separatista de Aceh, en el norte de Indonesia. En esa ocasión afirmó: “Es más probable que me toque la lotería a que me den el Nobel de Paz”.
Ahtisaari ya fue reconocido por sus logros e iniciativas para lograr la paz mundial. El año pasado le fue conferido el Premio de Fomento de la Paz Félix Houphouët-Boigny. En aquel entonces, el presidente del jurado internacional del premio, el ex secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger, dijo que el ex presidente de Finlandia merecía ese reconocimiento “porque había dedicado su vida entera a luchar por la causa de la paz en el mundo”.
Ahora, el jurado que decidió quién sería el Nobel de Paz sostuvo que “los importantes esfuerzos hechos en distintos continentes durante más de tres décadas para resolver conflictos internacionales” y “ su contribución para la existencia de un mundo más pacífico y la fraternidad entre las naciones” fueron las razones para que el finlandés se llevara el galardón.
Los tintes políticos no fueron ajenos a la elección. Como antes de que se nombrara al elegido, la polémica vuelve a reinar en las horas posteriores luego de conocerse el ganador. Mientras en Kosovo ven el triunfo de Ahtisaari como una victoria para el país y la legitimidad de su independencia, en Serbia las reacciones fueron distintas. El ex primer ministro serbio Vojislav Kostunica declaró que la decisión de otorgar el premio Nobel de la Paz 2008 al antiguo mediador de la ONU para Kosovo es una muestra de que “los mentores de ese Estado falso ejercerán presiones en todos los campos”, y consideró que premiar a Ahtisaari es una decisión “de politicastros”.
Entre las felicitaciones que Ahtisaari recibió estuvieron las del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien dijo que el finlandés “nunca ha dejado de ser un campeón de los principios e ideales de la ONU”.