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El miércoles, Moscú cumplió su promesa, consignada en un pacto firmado a comienzos de septiembre con el presidente Nicolás Sarkozy, de retirar las tropas que ocupan las franjas de seguridad en las zonas separatistas de Osetia del sur y Abjasia, en territorio georgiano. El hecho lo confirmó el ministro del interior de Georgia quien, a media mañana, aseguró que las tropas rusas habían dejado la zona.
Entre tanto, el presidente ruso Dmitri Medvédev se reunió con su homólogo francés, Nicolas Sarkozy, en el balneario de Evian. Allí, abogó por una redefinición de la seguridad en Europa y propuso la creación de un nuevo organismo que se aleje de la OTAN, coalición militar liderada por los Estados Unidos y que Rusia considera una amenaza.
La reunión en Evian se da pocos días después de que la canciller alemana Angela Merkel se reuniera con el Kremlin para asegurar que se opondrá a que Ucrania y Georgia, vecinos de Rusia, ingresen a la OTAN. Victoria a la que se sumaría la lograda ayer con la aprobación de la Asamblea General de la ONU de que el estatus de independencia de Kosovo sea zanjado por la Corte Internacional de Justicia, con sede en La Haya. La petición había sido realizada por Serbia, aliado incondicional de Moscú.