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En concreto, el número de oficiales se verá reducido de los actuales 450 mil hasta los 150 mil dentro de cuatro años, gracias la retirada de aquellos cuyos períodos de servicio hayan expirado.
Serdiukov, el primer civil que ejerce la cartera de Defensa en Rusia, lanzó nada más asumir el cargo en febrero de 2007 una profunda reforma de las Fuerzas Armadas con el fin de poner orden en sus cuentas, lastradas por la falta de transparencia.
Rusia cuenta actualmente con cerca de millón y medio de soldados, tres veces menos que la URSS, a los que se suman las tropas del ministerio del Interior y los guardias fronterizos.
Recientemente, el primer ministro ruso, Vladímir Putin, anunció que el Gobierno asignará otros 80 mil millones de rublos (2.200 millones de euros) para el rearme del Ejército y el despliegue de tropas en el exterior.
Putin explicó que parte de ese dinero se dedicará a “compensar las pérdidas” sufridas por las Fuerzas Armadas rusas en la guerra con Georgia por el control de la región separatista de Osetia del Sur (8-12 de agosto pasado).
Recientemente, Putin anunció un aumento del 27 por ciento del gasto asignado a seguridad y defensa en 2009, que ascenderá a 2,4 billones de rublos (70 mil millones de euros).
Por su parte, el presidente ruso, Dmitri Medvédev, desveló a finales de septiembre planes para modernizar el sistema de disuasión nuclear para 2020.
El nuevo programa de rearme ruso incluye la puesta en servicio de misiles balísticos intercontinentales, submarinos nucleares y aviones estratégicos, la conocida como “tríada nuclear”, en un intento de mantener la paridad con Estados Unidos.
Según expertos, aunque las tropas rusas no necesitaron más que unas horas para repeler la ofensiva georgiana sobre Osetia del Sur, el grueso del armamento ruso es obsoleto.