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"La construcción de esta base en sí misma ya representa un beneficio económico, si consideramos las personas que van a vivir en ella y que harán negocios aquí", explicó Ashe, quien ofreció una rueda de prensa en la localidad de Slupsk (norte de Polonia), la capital del distrito donde EE.UU. desplegará su sistema.
"Si miran a la historia que ha acompañado a las bases (norte)americanas en otros países, como Italia, Alemania u otras partes del mundo, yo creo que podrán ver beneficios económicos importantes", subrayó el embajador.
En las instalaciones militares, que se ubicarán en el pueblo de Redzikowo, a pocos kilómetros de Slupsk, trabajarán cien efectivos estadounidenses, encargados de operar las lanzaderas de cohetes.
"Quiero asegurar que el presidente (George W.) Bush y el pueblo (norte) americano desean que la base funcione en armonía y colaboración con la comunidad local, y que lo consideren como algo valioso cuando miren atrás dentro de diez años", añadió Víctor Ashe.
Se prevé que las instalaciones estarán operativas a partir de 2012, aunque una victoria de Barak Obama en las elecciones podría hacer tambalear el futuro de este proyecto, en el que la administración Bush ha puesto un gran empeño durante los últimos años.
El pasado mes de agosto, la Secretaria de Estado de EEUU, Condoleeza Rice, y el ministro de Exteriores polaco, Radoslaw Sikorski, firmaron el acuerdo por el que se permite a Washington desplegar sus misiles en Polonia.
El deseo del embajador estadounidense por convencer a la población local de las ventajas que traerán las lanzaderas de cohetes choca con el temor de la comarca a las amenazas que llegaron desde la vecina Rusia, donde se considera que esta base es una amenaza directa contra su seguridad y se habla de represalias.