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En el entreno del pasado miércoles del Palmeiras, Miguel Borja abandonó la práctica del equipo tras una leve discusión con su compañero Thiago Santos. El volante de marca le recriminó su falta de movilidad en el frente de ataque. La reacción del colombiano fue salirse a un lado del campo, molesto.
“Botó una botella de agua a la cancha y se sentó en un rincón. El entrenador se fue a calmarlo mientras entró otro jugador en su reemplazo”, aseguró el rotativo brasileño, Globoesporte.
Cuca, DT de Palmeiras, se acercó a charlar con él. Y hasta le sacó una leve sonrisa. No pasó a mayores. Al final del entreno ambos jugadores hablaron amistosamente. Pero el presente de Borja no es el mejor, de hecho ha dejado de ser un jugador influyente y viene jugando en las reservas del equipo.
“Miguel Borja es un fracaso indefendible”, dice Gustavo Zupak, periodista de O Globo. Los 10,5 millones de dólares que pagó el Palmeiras por su fichaje han sido el fantasma principal del exjugador de Atlético Nacional, quien es uno de los futbolistas más cuestionados en Brasil.
Hace poco más de un mes, Mauricio Galiotte, presidente del cuadro “Verdão”, aseguró que Borja se acercó a hablar con él para expresarle su preocupación por su mal presente y prometerle que está motivado y con la convicción de que va a triunfar en el equipo.
El ariete colombiano registra siete goles en 33 partidos desde que llegó al Palmeiras. Y no anota desde el pasado 22 de junio en la victoria 1-0 frente a Goianiense.