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El auto cargado con 199 kilogramos de explosivos estalló en la Calle Mahlak, destrozando ventanas de edificios de apartamentos y de un automóvil, y retorciendo el techo de un carro, según imágenes transmitidas por la televisión siria.
El ministro sirio del Interior Bassam Abdul-Majid calificó el atentado como un “acto terrorista” y dijo que todas las víctimas eran civiles. El ministro rechazó decir quién o quiénes son responsables del ataque.
“No podemos acusar a ninguna parte. Habrá investigaciones que nos conducirán a quienes lo realizaron”, dijo Abdul-Majid a la televisión estatal. La explosión ocurrió en un barrio del sur de Damasco cerca de la intersección hacia el aeropuerto internacional de la ciudad. Unidades antiterroristas estaban investigando el atentado, señaló la televisora.
Esta intersección lleva además a Saydah Zeinab, un santuario sagrado para los musulmanes chiítas que es visitado frecuentemente por peregrinos iraníes e iraquíes.
Un edificio de inteligencia también está ubicado en el área, pero normalmente no se permite el estacionamiento de vehículos en la cercanía y no está claro qué tan cerca del edificio ocurrió el bombazo.
Al-Manar, una estación de televisión satelital del grupo rebelde chiíta Jezbolá del Líbano, reportó que testigos señalaron que más de 14 personas resultaron heridas, incluidos niños.
Tales atentados con bomba son raros en Siria, pero en el último año, el país ha presenciado dos asesinatos relevantes. En los últimos años han ocurrido varias explosiones atribuidas a rebeldes musulmanes sunitas opositores al gobierno secular de Siria.
Pero el bombazo del sábado es por mucho el más potente y probó la debilidad de la tradicionalmente estrecha seguridad gubernamental. La policía selló el área, e impidió el paso de peatones y automovilistas al sitio donde ocurrió la explosión aproximadamente a las 8:45 de la mañana.