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El mundo enfrenta una crisis de medición. Ni los medios de comunicación saben a ciencia cierta el tamaño de sus audiencias, ni los políticos conocen cuál es su verdadero respaldo antes de elecciones. La historia reciente lo demuestra. En Colombia sorprendió el No del plebiscito, en EE. UU. ganó Trump aunque las cifras anticipaban una victoria de Hillary y en Europa se impuso el brexit a pesar de que todo indicaba que iba a pasar lo contrario.
¿Qué está pasando? Varias cosas para tener en cuenta. La primera es que los sistemas de encuestas y mediciones usan tecnología de hace tres décadas. El proceso para conocer el pensamiento colectivo sigue siendo salir a la calle a hacer preguntas o, en el mejor de los escenarios, realizar llamadas telefónicas. ¿Quién todavía contesta el teléfono de la casa?
Segundo, el encuestado no siempre responde con sinceridad lo que hace o piensa. Todos somos conscientes sobre modas, tendencias o lo supuestamente correcto y muchas veces no queremos revelar nuestras verdaderas intenciones si percibimos que pueden tener algún tipo de sanción en nuestro entorno. En otras palabras, nos hemos vuelto lo suficientemente políticamente correctos como para no entrar en discusiones, cuando finalmente sabemos qué es lo que vamos a hacer en la intimidad de una urna o frente a un TV o radio. Esa fue una de las razones principales por las que Trump no se veía ganador en las mediciones. El voto vergonzante nunca se reflejó en las encuestas.
Y tercero, la manipulación de las redes sociales nos muestra escenarios lejanos de la realidad que tienen como intención hacer percibir mayorías cuando en realidad no existen. O, lo que es peor, pueden crear escándalos, mentiras, rumores y miedos que son capaces de torcer en el último minuto un punto de vista o destruir una reputación.
Es por eso que, para conocer realmente la fuerza de los candidatos presidenciales en Colombia, debemos esperar a las elecciones legislativas. Solo en ese momento entenderemos cuál es la fuerza política real de los candidatos, veremos cómo la gente está pensando y podremos hacernos una verdadera fotografía de la potencial maquinaria de cada uno de los postulantes.
Las elecciones de Congreso nos ayudarán a entender cosas como: ¿Qué tan inflados están los números de Gustavo Petro? ¿Qué respaldo real tienen en las regiones Iván Duque y Germán Vargas Lleras? Y ¿qué fuerza tiene la coalición de Sergio Fajardo?
Por ahora las encuestadoras están rajadas. Pareciera que en cada ciclo electoral dijéramos lo mismo sobre ellas. Esta también puede ser una de sus últimas oportunidades.