Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
En medio de la politiquería que abunda en el hoy por hoy de la Dimayor, politiquería gestada en el mandato de Perdomo e impulsada por el presidente de la Dimayor, nadie parece pararles bolas al arranque del campeonato y a los malos resultados económicos, bajas asistencias, que se ven fecha tras fecha.
Antes de estar pensando en las componendas y en la repartición de la mermelada y los viajes, así como de los favorcitos en los tribunales, como acaba de suceder con Millonarios y Nacional, presidente y clubes tendrían que analizar por qué la gente no está yendo a los estadios, por qué la afición no responde en las tribunas a lo que la dirigencia llama un “monumental esfuerzo” por mejorar la presencia de público.
La mayoría de los equipos dicen que se reforzaron bien y que esperan tener mejores asistencias, pero los números y la venta de abonos no parecen compadecerse con esa versión.
Se queja amargamente Pastrana, el presidente de Santa Fe, de su hinchada. Afirma que no son sino 14 mil y que los otros solo aparecen cuando hay finales. Los tilda de “clasiqueros” en un arrebato de ira, olvidando que a este equipo no le llegó nadie importante, que los refuerzos fueron jugadores de media petaca. Pastrana que se ha encargado con su conducta de alentar la rebelión contra el técnico y la plantilla. Andar hablando mal de Pérez, del equipo y alentando el boicot de la barra brava, solo sirve para que no sean 14, sino 8 o 10 mil los que van al estadio.
En cambio, no parecería lógico que América no lleve gente a la tribuna. Volvieron los tiempos de La Mechita, los mismos 12 mil de todos los partidos, los abonos no se venden como desearía la dirigencia que pensaba en 20 mil fijos y a duras penas llega a los 10 mil. Y eso que América incorporó mucha “clase media” a su nómina. Los Micolta, Yámilson, Armero, Carmelo, Arboleda, Dájome, para no citar sino esos nombres, no marcan diferencia y el hincha, que no es bobo, que conoce los antecedentes de los contratados, piensa que hubo incorporación masiva pero que no hay ningún nombre que llene la retina.
Tampoco le ha ido bien a Júnior en asistencia. Primero se dijo que el Carnaval, después que los libros escolares, que las deudas acumuladas. Lo cierto es que del equipo que vendió 25 mil abonos el semestre pasado, a este que no ha llegado a los 10 mil, hay un gran trecho y una insatisfacción en la familia Char, que por ahora sostiene la caña y sabe que le pueden salvar el semestre los resultados de la Libertadores. Júnior sigue viviendo del fenómeno Chateo.
Señores, ¿podrían pensar un poco en fútbol y menos en componendas?