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QUÉ DEGRADACIÓN TAN GRANDE A la que ha llegado este Gobierno con las cortes y sus opositores.
Se la pasa buscándoles el pierde mediante delitos, como el de las intercepciones ilegales, haciendo que la Uiaf escarbe, también ilegalmente, en las operaciones financieras de los magistrados. Y algunos magistrados deberían negarse a recibir dádivas de corruptos. Esto y muchos más factores de corrupción y agresividad son parte de la depreciación profunda del país. Hay una nueva violencia en auge, distinta de la guerra en que estamos metidos. Cada día matan a más niños, y éstos a su vez matan también, porque la violencia, la agresividad y el desorden se van extendiendo, subliminalmente, y acaban cobijando a todos. Este país siempre ha tenido su cuota grande de violencia, pero se ha extendido más.
En su reportaje de El Tiempo del día 14 de junio, Yamid Amat le pregunta al general Freddy Padilla que si los falsos positivos les han hecho daño a las Fuerzas Militares. Contesta el General: “…Quisiéramos que no hubieran ocurrido. Pero fueron las Fuerzas Militares las que detectaron el problema. Lo denunciamos, lo enfrentamos…”. General, permítame refrescarle la memoria: ustedes estaban calladitos porque les servía para mostrar resultados. Fue un hermano de uno de los muchachos de Soacha asesinados por el Ejército el que destapó todo; luego el personero de Soacha y luego la Secretaría de Gobierno del Distrito. No creo que el General tenga la cachaza de decirle eso mismo al relator especial de la ONU. Y si se lo dice, pues el señor Alston se dará cuenta de la verdad en sus investigaciones.
La gavilla uribista del Congreso mató el proyecto de la ley de víctimas por orden de Álvaro Uribe, porque le costaba 80 billones de pesos al Estado. Es decir, no hay plata para reparar a las víctimas del Estado sin juicio previo. Qué desfachatez decir eso cuando se habla de vidas y, por el otro lado, con la ley de principio de oportunidad se aprueba una cantidad de prebendas para los ‘paracos’.
Dice el Procurador: “Hay que hacer un alto en el camino y tratar de buscar los escenarios para que haya concertación, respetando funciones y competencias”. Se las está dando de gran mediador. Más bien diga cómo fue el escenario en que buscó la “absolución” para el Ministro de la Protección Social y del actual Embajador en Roma, mencionados en la Yidispolítica.
Por todas estas tergiversaciones es importante que los medios y los investigadores insistan en sus denuncias cuantas veces sean necesarias, a ver si de esta manera la gente entiende que, cuando llegue la hora de las votaciones presidenciales y de Congreso, debe votar por candidatos independientes o por lo menos que no vengan tan manoseados por la clase política corrupta. Busquemos un nuevo estilo de gobierno, democrático —en el verdadero sentido de su esencia—, pacificador, justo y no tramposo, belicoso y desestabilizador. Por el bien de Colombia, exijamos, sin violencia, acabar con la violencia y la corrupción que nos están carcomiendo.