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La medida responde a un pedido de la defensa de Fujimori, quien solicitó más tiempo para analizar las pruebas que próximamente se presentarán en el proceso. La Sala Penal Especial de la Corte Suprema también decidió recortar el horario de las audiencias, que en las próximas jornadas se realizarán desde las 9 de la mañana hasta las 2 de la tarde, con un descanso de media hora.
El juicio a Fujimori, que gobernó Perú de 1990 a 2000, fue previamente suspendido entre el 15 y el 19 de septiembre pasado, tras culminar los interrogatorios a casi un centenar de testigos. Este lunes, debía comenzar la lectura de las pruebas, entre documentos, vídeos y material sonoro, para después dar paso a la etapa de los alegatos de conclusión, y la sentencia previsiblemente se emitirá en noviembre próximo.
Fujimori fue extraditado desde Chile el 22 de septiembre de 2007 por cinco casos de corrupción y dos casos de violación de los derechos humanos, que incluyen el asesinato de 25 personas en las matanzas de Barrios Altos (1991) y La Cantuta (1992), así como por el secuestro de un periodista y un empresario tras el autogolpe de Estado de 1992.
En medio de una gran expectación internacional, el juicio comenzó el 10 de diciembre pasado y un día después Fujimori ya fue sentenciado a seis años de prisión y al pago de unos 133 mil dólares por el allanamiento de la vivienda de la esposa de su ex asesor Vladimiro Montesinos.
Desde el inicio del juicio, Fujimori fue atendido por diferentes problemas de salud y en junio pasado fue operado tras detectársele un tumor en la lengua, que resultó ser cancerígeno.
El ex mandatario, que cumplió en julio 70 años, fue trasladado nuevamente al hospital a principios del mes pasado para evaluar un quiste en el páncreas, aunque en esa oportunidad se confirmó que era benigno.
Ambos incidentes avivaron los temores sobre una suspensión del juicio, ya que la ley peruana establece que un proceso legal no puede ser suspendido en casos extraordinarios por más de 21 días.
Uno de los escándalos más relevantes tras la extradición de Fujimori fue la flexibilización de su régimen penitenciario, en medio de sospechas en torno a una alianza entre el Gobierno del presidente peruano Alan García y los fujimoristas a cambio de un presunto apoyo parlamentario de estos últimos al oficialismo.
Supuesto indicio de este pacto, la prensa peruana denunció en agosto pasado que la celda de Fujimori se había convertido en una verdadera corte visitada por simpatizantes, políticos, cantantes y hasta supuestas brujas.
Esta no fue la primera vez que se ha denunciado que Fujimori vive en una “cárcel dorada”, ya que durante su estadía en Chile, adonde llegó en noviembre de 2005, la prensa también denunció que el ex mandatario gastó más de un millón de dólares.
Fujimori renunció a la Presidencia de Perú desde Japón en noviembre de 2000, al destaparse una inmensa red de corrupción dirigida por su brazo derecho, Vladimiro Montesinos, y dejó a Perú sumido en una profunda crisis política y moral.