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La manifestación, que duró cuatro horas, tuvo lugar ayer frente al Departamento de Justicia del estado nigeriano de Níger, en la ciudad norteña de Minna, donde el juez Alhaji Abdulkadir Imam, decidió el lunes pasado detener a Masaba tras acusarlo de violar la “sharía” o ley musulmana, al contraer “matrimonio de manera ilegal”.
Los manifestantes fueron disueltos por la Policía, después de solicitar a los empleados del Departamento de Justicia que soltaran a Masaba, debido a que, dijeron, “él es quien nos consigue el pan”.
“No nos condenéis a la prostitución”, “estamos sufriendo”, gritaban las mujeres de Masaba, que, apoyadas por sus hijos, defendían que “estamos legalmente casadas”, aunque la sharia autoriza a un musulmán a casarse hasta cuatro veces.
Hafusat, una de las esposas, que se identificó como “hija de un ex ministro” de Nigeria, que actuó como portavoz del grupo, dijo que los 86 matrimonios “están autorizados por Dios y (Masaba) no ha cometido ningún delito que justifique su detención”.
La acusación, según la ley islámica, podría llevar a que Masaba sea condenado a muerte por lapidación, una pena que ya le ha impuesto, en una “fatua” o decreto islámico, la agrupación integrista Janatu Nasril Islam, que no tiene autoridad legal para hacerlo.
Organizaciones de defensa de los derechos humanos nigerianas reunieron, tras su detención, “86 abogados defensores” para Masaba, que el juez Abdulkadir Imam tiene previsto ver el próximo 6 de octubre.
El abogado que lleva el caso de Masaba que su defendido fuera puesto en libertad bajo fianza, aduciendo que tiene que mantener a una enorme familia, y posteriormente elevó un recurso a la Corte Superior Federal de Abuya para que prohíba la posible imposición de la pena de muerte, en defensa de sus derechos humanos fundamentales.
La introducción en 1999 de la “sharía” en el norte de Nigeria, donde los musulmanes son mayoría, desató una serie de sangrientos enfrentamientos entre éstos y los cristianos de la región, que causaron la muerte de miles de personas y obligaron al Gobierno a declarar el estado de emergencia y enviar tropas al área.
Aunque una decena de personas han sido condenadas a muerte bajo la Ley Islámica desde su introducción en Nigeria, nadie ha sido ejecutado hasta ahora, aunque se han producido amputaciones de miembros y flagelaciones en aplicación de la ley islámica.