Publicidad

Víctimas, victimarios y victimización

Rodolfo Arango
17 de junio de 2009 – 09:35 p. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

EL PANORAMA DE LA IMPUNIDAD SE despeja. Deja al desnudo la bancarrota de la justicia en Colombia.

Luis Felipe Sierra y El Indio, vinculados con el narcotraficante Don Mario, salen libres por decisión de un juez de Bogotá. Se prepara ya la salida del hermano del Ministro del Interior y de Justicia. Al mismo tiempo, el Congreso burla los derechos de las víctimas de agentes del Estado y autoriza al Fiscal a aplicar el principio de oportunidad para sanear la situación jurídica de 19 mil paramilitares. Se escribe así un nuevo capítulo de la historia de la infamia en contra de las víctimas. Plata a cambio de verdad. Razones de conveniencia política pesan más que los derechos a la verdad, a la justicia, a la reparación y a la no repetición. De nada vale la proscripción de las altas cortes a los indultos disfrazados. La falta de voluntad política para investigar la verdad del paramilitarismo se disfraza con nobles propósitos de reconciliación y de presunta lucha contra los cabecillas de la máquina de la muerte. Nada de lo dicho legitima las decisiones legislativas ante la justicia internacional.

Observadores extranjeros deben armar el difícil rompecabezas de la injusticia y la impunidad en el país. Desconocen la manipulación política que tradicionalmente se hace de las funciones de control, de investigación y de juzgamiento. Las interpretaciones inesperadas o audaces; la pérdida de expedientes; la práctica selectiva de pruebas; el asesinato de testigos; las dilaciones injustificadas de fiscales y jueces; la justicia de pantalla en radio y televisión. Una buena muestra del abuso del control disciplinario la dio el Absolvedor General de la Nación presentando como noticia un refrito del año anterior, la apertura de la investigación preliminar a congresistas del Polo por supuestos vínculos con las Farc, para neutralizar a la oposición. En forma coetánea se absuelve a los cercanos amigos de la parapolítica por presunta ausencia de pruebas.

Signo indiscutible de la decadencia de una sociedad es el menosprecio de la virtud y del valor de la justicia. Y en esto somos todos responsables, unos más que otros. Lo somos quienes por pudor nos hemos mantenido ajenos a la política, identificándola erróneamente con corrupción, dejándole el espacio a oportunistas y corruptos para que accedan al poder. Pero son responsables también de la debacle los que promueven la victimización de personas inconformes con el sistema de privilegios y de exclusión. Directores de medios de comunicación, columnistas y opinadores interesados contemporanizan con la corrupción y contribuyen a la victimización de críticos del Gobierno, entre ellos del senador Jorge Enrique Robledo. Los que ahora se solidarizan con él son los mismos que lo han calificado injustamente de tibio con la guerrilla. De nada sirven luego las jaculatorias públicas. Los medios han contribuido a la victimización de este honorable y valiente legislador. Son tan victimarios como quien instrumenta la persecución política. Ante la cacería de brujas orquestada por el alto funcionario partisano, cabe recordar a Cicerón en su condena a Catilina: “¿Hasta cuándo has de abusar de nuestra paciencia, Catilina? ¿Cuándo nos veremos libres de tus sediciosos intentos? ¿A qué extremos se arrojará tu desenfrenada audacia? … ¿No comprendes que tus designios están descubiertos? ¿No ves tu conjuración fracasada por conocerla ya todos?”.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido