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Quienes consideramos que la tasa de cambio de un dólar no debería ser inferior a la fecha a los $2.500 pesos, observamos con suma preocupación las oscilaciones de dicha tasa entre los $2.000 y los $2.300, en medio de una recesión mundial, por sus consecuencias sobre el desempleo doméstico, por la financiación de las Farc y por culpa de las competencias desleales que se incentivan, tanto por medio de las importaciones legales, como con dólares del narcotráfico.
Comienzo por observar que el propio dólar estadounidense es el primero en liderar estas oscilaciones nefastas. Hace pocos meses se pagaban cerca de 1.20 dólares por un euro y ahora ya no rebaja el euro de costar 1.40 dólares. El euro costoso les resulta muy favorable a los estadounidenses para fortalecer sus exportaciones y para acrecentar las utilidades de sus multinacionales al consolidarlas con las utilidades domésticas.
César Ferrari, profesor de la Universidad Javeriana, señaló en un excelente artículo publicado en La República, que la oferta neta de dólares se había incrementado hasta el pasado 22 de mayo en 2.000 millones de dólares aproximadamente, por culpa fundamentalmente de los dólares traídos al país por el propio Gobierno, para mantener unos gastos similares a los de 2008 y combatir la recesión. Esto explica en alguna medida la elevadísima revaluación nuestro peso, cercana al 20%, en menos de tres meses.
Pero lo que sí parece ser motivo de especulaciones ingenuas de los colombianos es el monto de los dólares de las no menos de 600 toneladas de coca, de 800 quizá, que nos ingresarán en 2009 por las vías de: los billetes en dólares, las mercancías de contrabando con dólares lavados, las subfacturaciones, las sobrefacturaciones y las importaciones de un artículo legal para amparar con los mismos papeles un contrabando continuo del mismo artículo.
Y todo esto contribuye a la revaluación nefasta de nuestro peso. Pero como las autoridades y nuestros expertos son incapaces de medir esta avalancha, se limitan entonces a afirmar que poco afecta nuestra tasa de cambio y que muy poco le aporta ella a la financiación de las Farc.
Quien quiera ingresar por Google a los periódicos mexicanos, estadounidenses o europeos encuentra diariamente incautaciones de coca proveniente de Colombia, las cuales valorizan tales diarios en no menos de 20 millones de dólares por tonelada métrica en México, no menos de 40 en Estados Unidos y no menos de 80 en Europa.
¿Cuánto de esto retorna y distorsiona nuestra economía y socava nuestro orden público? No lo sabemos exactamente; pero algún porcentaje de la elevadísima revaluación reciente del peso colombiano contribuye a demostrar el impacto del narcotráfico.
No pocos sectores productivos del país registran contrabandos entre el 10 y el 20 por ciento de las ventas totales de sus sectores. Y como no compran tales contrabandistas dólares en forma legal, reducen la demanda de éstos en la Bolsa de Valores, y así contribuyen a apreciar nuestro peso. Las autoridades monetarias, entre tanto, permanecen impasibles, con explicaciones piadosas, ante la bancarrota de nuestras empresas y el desempleo que ello conlleva.