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EL CONSUMO DE PESCADO EN COlombia es muy bajo. Hace unos años el fundamentalismo alimenticio empezó a actuar y proclamó “Hay que suprimir el consumo de pescado, pues tiene mercurio”.
Esta corriente ya había prohibido el consumo de carne, cerdo, bovinos, cordero, de ovejas, etc. Por supuesto, los fritos, los dulces, las harinas están prohibidos, todos los enlatados, los alimentos procesados, los licores fermentados o destilados también están proscritos. Se suman las prohibiciones alimenticias de la Biblia, del Corán, del Hinduismo y de los dietistas de los hospitales. Parece que autorizan el consumo de verduras y alimentos macrobióticos.
Los elevados niveles de mercurio pueden producir daños en el sistema nervioso y alteraciones genéticas. Para definir qué tan seguro o no es el consumo de pescado, en Bogotá tres investigadoras de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, A. Campos, G. Rozo y A. Lozano, utilizando la técnica de espectrofotometría de absorción atómica midieron el contenido de mercurio en seis especies de pescado y en el camarón. Los resultados son bien interesantes y permiten complementar la alimentación con pescado. La tilapia, el bocachico, el pargo rojo, el camarón, tienen niveles de mercurio inferiores a las normas nacionales e internacionales: por ejemplo aún consumiendo cuatro libras semanales de tilapia, o ¡diez libras semanales de camarón tigre!, no hay riesgos de salud por contenido de mercurio. En el bagre rayado y en el atún enlatado se encontraron niveles de mercurio que sobrepasan la norma internacional, 0,25 microgramos por gramo. En estas especies el consumo debe moderarse a media y a un cuarto de libra semanal. Para no amargar a quienes acostumbran consumir la ensalada con atún debe mencionarse que, a menos que sea una mujer embarazada, o un niño menor de 12 años, el riesgo es bajo, consumiendo con moderación estos productos.
Un resultado preocupante es el del bagre, que generalmente se pesca en las ciénagas de las desembocaduras del Cauca y Magdalena, y también en algunos ríos de la Orinoquia. El contenido de mercurio casi duplica la norma internacional, la causa es fácilmente explicable. Antitécnicas explotaciones de oro en la cuenca del río Cauca y en menor escala en el Magdalena, con un proceso de amalgamación (¿le recuerda a su odontólogo de hace unos años?) tienen como subproducto el mercurio que contamina las fuentes de agua y se acumula en las ciénagas. La explotación aurífera, de menor escala, en la Orinoquia y Amazonia también están afectando los ríos.
En el pasado el Gobierno Nacional cerró la planta de cloro-soda en Cartagena por las fugas de mercurio a la bahía, hubo protestas pero esta política obligó a buscar nuevas tecnologías diferentes a la electrólisis y hoy el proceso para producir el cloro para purificar el agua de los acueductos se hace sin emplear mercurio.
Si se quiere preservar la pesca del bagre en las cuencas del Cauca y Magdalena, el Ministerio del Medio Ambiente y el de Minas deben intensificar el control de extracción de oro y monitorear los contenidos de mercurio. La presión de los inversionistas les ha permitido a éstas iniciar estudios para explotar oro en una reserva forestal en la Cuenca del Magdalena, no es un “desestímulo a la inversión extranjera” revisar estas autorizaciones en aras de mejorar la calidad de vida de los habitantes de la “Patria” que también tienen derechos.
*Rector Universidad Jorge Tadeo Lozano