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Según la policía, citada por la agencia oficial Xinhua, Los hermanos, apellidados Geng, son los principales sospechosos de un escándalo que ha vuelto a sembrar las dudas de los consumidores chinos.
Los hermanos Geng poseen una estación recolectora de leche desde mayo de 2004 en Hebei (la misma provincia donde Sanlu tiene su sede) y fueron acusados de vender a la marca tres toneladas de leche contaminada al día con melamina, un compuesto cristalino que se utiliza en la fabricación de resinas sintéticas.
Según la información de Xinhua, el mayor de los hermanos, de 48 años, comenzó a adulterar la leche a finales del pasado año, cuando la marca Sanlu rechazó en varias ocasiones sus entregas porque no cumplían los estándares necesarios.
La melamina pudo ser añadida a leche aguada con el fin de engañar a los compradores de la marca, ya que da mayor consistencia a los líquidos. Además, al ser una sustancia rica en nitrógeno, puede “engañar” a los detectores del nivel de proteínas de esa leche (para medir ese nivel muchas veces se calculan los niveles de nitrógeno, elemento presente en las proteínas).
Al ser ingerida, la melamina causó graves problemas en el tracto urinario de los bebés y la formación de piedras en el riñón, algo muy extraño en niños de corta edad.
Los hermanos Geng, según Xinhua, confesaron que sabían que sus actos suponían un fraude a Sanlu, y reconocieron que en su familia jamás bebieron la leche adulterada.