Publicidad

Entre lo frágil y lo brutal

Hoy se inaugura la galería Jacobo Karpio en Bogotá, con obras de una de las artistas costarricences más importantes en su país y por fuera de él. Se trata de Priscilla Monge (instalación, videoarte e intervenciones). El Espectador habló con ella.

Sus obras han sido exhibidas junto a las de artistas de la talla de Andy Warhol, Joseph Beuys y Sigmar Polke. / Luis Ángel
Sus obras han sido exhibidas junto a las de artistas de la talla de Andy Warhol, Joseph Beuys y Sigmar Polke. / Luis Ángel

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Priscilla Monge nació en San José, Costa Rica, en 1968. Es la hermana mayor de una mujer tres años menor y de un hombre 15 años menor. “Él fue un golazo. Era una familia un poco disfuncional, pero ya funciona mejor. De ahí vengo”. Su abuela, dice, era una pintora maravillosa. Hacía arte surrealista y figurativo. “Tenía un mundo propio increíble, un mundo complejo que tenía que ver con la mujer siempre, y tenía un manejo de la pintura y del color extraordinario. Yo me crié viéndola pintar. Era ella quien me llevaba a los museos, a las galerías. Yo conocía a sus amigos, de pronto tenían clases de dibujo con modelo y yo estaba ahí”.

Por eso cuando fue a estudiar arte en la Universidad de Costa Rica, una escuela bastante clásica, empezó pintando. “Es una escuela con formato de escuela francesa del siglo XIX. Ahí te vas decantando por lo que vos pensás que es lo que mejor hacés, o por lo que los profesores dicen que es lo que mejor hacés. Yo en realidad, como venía de esta influencia pictórica, dije ‘bueno, por acá me voy’”.

La aparición de la Galeri?a Jacob Karpio en San José fue sin duda una influencia importante en su trabajo y en el de otros artistas en la década de 1980. Karpio trajo a Costa Rica a Guillermo Kuitca cuando no era tan conocido, a Fabián Marcaccio, a Arturo Duclós y a Bill Albertini, y organizaba inauguraciones inmensas donde los artistas se conocían.

Pero antes aprendía a pintar, y fue sólo cuando ya estaba avanzada en su carrera que intervino sus pinturas con bordados. En una nota de Arte al día, Joaquín Rodríguez del Paso dice que “en una de sus primeras series, Las sentencias, [Monge] se refiere a viejos castigos de la era colonial y poscolonial, que se aplicaban a las mujeres que desobedecían determinados preceptos de conducta. Las sentencias marca claramente el fin de una primera etapa de expresiones más tradicionales, e insinúa un camino más a tono con el arte conceptual ligado a las palabras y los textos”.

Lo de los textos lo reforzó con el artista belga Wim Delvoye, su pareja cuando se fue a vivir a Bélgica en 1994. De esa época son los objetos resemantizados. De ese período es Ca?llese y cante (VI Bienal de La Habana, en 1997). “Utilizando elementos tan dispares como cajitas de música y cascos protectores para boxeadores, Monge logra afinar su discurso hasta lograr una síntesis en la que la fragilidad y la brutalidad aparecen terrible y fatalmente amalgamadas, como si una no pudiera existir sin la otra”, escribe Joaquín Rodríguez.

Sus obras hablan de una violencia estructural y de la violencia de género. “Creo que es inevitable, siendo mujer, que me decante por esa preocupación, pero tengo obras sobre la violencia en general”. Una de ellas, Boomerangs (1998-2000), es sobre la violencia verbal. Los bumeranes tienen grabados insultos que se lanzan. “Me interesa que hay palabras que se tornan en acciones en el momento en que las decís. Los insultos y las maldiciones se vuelven una acción, dejan de ser palabras”. Con respecto al lenguaje como mecanismo de poder, también están sus pizarrones, que recrean el castigo escuelero de escribir muchas veces la misma falta para no repetirla. “No debo acostarme con papá”. “No debo follar con críticos de arte”. “No debo pensar en matar”. En otra obra, unos pupitres en mármol intervenidos, aparece la parte moribunda de la educación. A pesar de que la educación y el arte tienen para ella una relación estrecha y fructífera, “hay fantasmas de la literatura, fantasmas en el arte, y están los mismos fantasmas que uno pueda tener. Esto sucede mucho en la educación (…). El pupitre es hecho en mármol, se vuelve como un epitafio, pero los pizarrones tienen esta cosa como de hacer tanto tantas veces… El castigo está incluido, pero un castigo trasnochado”.

El primer video que hizo fue en el 98, para la Bienal de São Pablo. “Tenía unos cuentos muy cortos, casi parecían guiones. Ese primer video estuvo basado en uno de ellos. Tenía que ver con la agresión, con la violencia y con la pintura, que ha sido un terreno completamente masculino siempre”. Ese video se titula Lección de maquillaje, y muestra a un hombre maquillando el rostro de una mujer mientras explica los pasos, pero el resultado no es un look de pasarela, sino la aparición, la creación artificiosa de un ojo negro que evoca el golpe de un puño cerrado.

Monge trabaja con conceptos ambivalentes, como el maquillaje del video. “El maquillaje sirve para que te veas bonita pero sirve para esconder un golpe”. En la España del Siglo de Oro el maquillaje estaba relacionado con las brujas, con el truco, con el engaño. Y, si se quiere ver desde una perspectiva feminista más bien radical, el maquillaje tiene un trasfondo violento, en tanto que las mujeres debemos vernos bellas y para ello nuestra naturalidad no nos basta.

Las mismas dos caras surgen en la casa que construyó a las afueras de Viena. Monge usó el ensayo de Freud titulado Lo ominoso (1919) para hacer referencia, en esa casa, a una experiencia que se mueve entre lo extraño y angustioso, y lo familiar y cotidiano. “Una cosa es lo que le da fuerza a la otra. Creo que los opuestos se enriquecen el uno al otro. Y hay otra parte que es como de seducción… ‘Venga, y mire: el mensaje es completamente lo opuesto’. Ni siquiera opuesto, complementario. Yo trabajo con las cosas que conozco, con las pequeñas historias. Trabajo entonces con lo cotidiano, pero lo cotidiano tiene el potencial de transformarse en algo distinto. Lo cotidiano se transforma en algo espantoso, sin dejar de ser cotidiano. Lo cotidiano tiene siempre, siempre esa posibilidad”.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido