Marcho por el derecho a que las personas trans nos sintamos amadas

Cada día hay más aplicaciones de citas pensadas para diferentes géneros, pero las personas trans aún corren muchos peligros a la hora de buscar una relación.

Por Matilda González Gil
26 de mayo de 2018
Marcho por el derecho a que las personas trans nos sintamos amadas
Marcha transgénero / Foto: iStock
Marcha transgénero / Foto: iStock

Grindr –una aplicación para encuentros sexuales o citas románticas, originalmente creada para hombres gays– introdujo en noviembre del 2017 la posibilidad de poner un filtro de búsqueda “trans”. Desde entonces, es usual encontrar en la aplicación hombres que buscan mujeres trans; hombres trans (a los que les dijeron cuando chiquitos que tenían que ser mujeres, pero que siem-pre fueron hombres), y hasta personas ‘no binarias’ (que no se identifican como hombres ni como mujeres). 

En América, según el Informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de Violencia contra las Personas LGBTI del 2015, es común que los asesinos de mujeres trans justifiquen sus crímenes diciendo que no sabían que la otra persona era trans y que cuando se dieron cuenta entraron en un “pánico trans”. En Estados Unidos, en julio del 2017, condenaron a un hombre a 40 años de cárcel por apuñalar 119 veces a una mujer trans: dijo que “perdió el control” cuando se dio cuenta de que era una mujer trans. 

Este año, en Inglaterra, se lanzó la aplicación de citas Transdr, “para aquellas personas trans que han sido discriminadas en otras aplicaciones”. 

Todo empezó porque en noviembre del 2017, Tinder introdujo nuevas funciones en la aplicación para “promover la inclusión de género”. Un mes después, no obstante, fueron acusados de excluir a las mujeres trans, quienes explicaban que la aplicación aún era poco amigable con los usuaríos trans, a pesar de sus 37 opciones de género. 

Sean Kennedy –uno de los fundadores de Transdr– discutió el tema con sus amigos y concluyeron que el mundo de las aplicaciones de citas seguía siendo bastante difícil. Esta no es la primera que se hace para personas trans, antes existieron Teadate y Thurst. 

Estas aplicaciones, sin embargo, han recibido críticas. Dicen que podrían hipersexualizar las relaciones entre las personas trans y sus parejas. En Colombia, el porno trans está en el top 10 de la página PornHub, según informó Vice Colombia, en el 2016. En redes sociales se acusó a Transdr de transfobia, por incluir términos que atentaban contra la dignidad de las personas trans, como shemale y tranny. También alegan que estas iniciativas ‘fetichizan’ a las personas trans y las convierten en objetos sexuales. En Colombia, junto con Sentiido, lanzamos una campaña buscando incentivar una conversación con las parejas de las personas trans: nosotros también recibimos críticas. 

En todo caso, lo que tiene que quedar claro es que nada debe justificar la violencia. Por eso, este año marcho para decirle a la violencia transfóbica que me parece intolerable su existencia en una sociedad que valora la dignidad humana. Reclamo mi derecho a sentirme amada en el mundo.

 

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