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¿SE ME CATALOGARÁ COMO PARTIdaria de los violadores de niñas y niños, o adversa al derecho humano fundamental al agua, cuando anuncio que no votaré en ninguno de los tres referendos?
Insisto en que no se debe manosear la Constitución, y compruebo que muchos lectores están de acuerdo. En el caso de los otros dos referendos, argumento hoy el por qué.
Bajo el dinámico liderazgo de la Concejala y trabajadora social Gilma Pérez, centenares de miles de firmas lograron que se tramitara un proyecto de ley de referendo. Mi argumentación tiene tres aspectos. El primero, positivo, apoya la intención de sensibilizar a los colombianos sobre una realidad que hasta entonces era tema tabú, tanto para la sociedad como para las víctimas, lo cual, por supuesto, estimulaba a los victimarios, por lo general parientes o conocidos. Hasta ahí, sólo merecen felicitaciones el empeño de la Concejala y el entusiasmo del equipo que la acompaña.
De nuevo, el problema radica en el medio empleado para lograr el fin. Para que sea efectiva una campaña de movilización ciudadana contra el maltrato y el abuso no se necesita ni reforma constitucional, ni cadena perpetua. Porque un aumento de penas tampoco garantiza sanción de los delincuentes, ni su rehabilitación, ni derrota a la impunidad.
Otra vez, caemos en el equivocado énfasis en el “qué” en vez del “cómo”. Ha logrado un mayor cambio de mentalidad insistir en que las víctimas denuncien, visibilizar los casos y volverlos emblemáticos, que un referendo que va a costar 1200 millones de pesos.
En cuanto al del agua, los propios impulsadores están exhaustos por la manera como el Congreso ha estado desfigurando su propósito inicial de darle garras al derecho fundamental. Pero además es mejor presionar para que se haga efectivo el derecho, que se construyan acueductos y alcantarillados, en vez de tirarse la plata en auto bombo gubernamental y en referendos.
No distorsionemos entonces ese concepto tan gaseoso que es la voluntad popular y reinstitucionalicemos al país en vez de descuadernarlo.
Nota: En vista de mi analfabetismo tecnológico. ¿Quién se le mide a movilizar por internet a la ciudadanía hacia la abstención proactiva, para que no lleguemos al umbral de la cuarta parte del censo electoral en los referendos? En todo caso, hagan como yo: quien esté de acuerdo, que pase la voz.