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A falta de una fecha para el cierre de la fase de grupos en la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana, los equipos colombianos siguen soñando con avanzar de ronda. Algunos con más argumentos que otros, pero todos con la ilusión encendida. El balance, a esta altura, es positivo, sobre todo si se mide frente al nivel de los torneos y al rendimiento reciente de los clubes del país en competencias internacionales.
Desde el título de Atlético Nacional en la Libertadores 2016, solo Pereira logró acercarse a instancias destacadas, llegando a cuartos de final en 2023. En la Sudamericana, aunque se han alcanzado fases avanzadas con Junior y Nacional subcampeón, el trofeo no vuelve a Colombia desde que Independiente Santa Fe lo ganó en 2015.
Este año, Atlético Nacional y Once Caldas ya aseguraron clasificación. América y Bucaramanga, aunque dependen de otros resultados, aún tienen opciones.
Atlético Nacional
El presente de Nacional en la Libertadores es sólido. Con la victoria 1-0 sobre Bahía en Medellín, el equipo de Javier Gandolfi se consolidó como líder del grupo con nueve puntos. Invicto en casa, con tres triunfos en el Atanasio Girardot, ya aseguró su clasificación.
Al cierre de la fecha 5, el equipo verdolaga lidera sobre Internacional (8) y Bahía (7). En la última jornada, visitará a Nacional de Uruguay. Si gana, se queda con el primer lugar del grupo. Un empate o una derrota podrían relegarlo al segundo puesto, dependiendo de lo que ocurra en el duelo entre brasileños.
Aunque dejó dudas en sus visitas a Brasil —donde perdió ante Inter y Bahía—, Nacional mostró capacidad de reacción y construyó un rendimiento sólido como local. Su clasificación es justa, pero no puede relajarse: el objetivo ahora es consolidar el liderato del grupo y evitar rivales más duros en octavos. La experiencia internacional del club y la contundencia que mostró en Medellín lo convierten en un aspirante serio a seguir avanzando.
Atlético Bucaramanga
Pocos imaginaban a Bucaramanga peleando de tú a tú con gigantes como Colo Colo y Racing, pero el equipo de Leonel Álvarez se ha ganado su lugar con entrega y disciplina táctica. Con seis puntos, es tercero en su grupo y mantiene vivas sus posibilidades de clasificar a octavos de final.
La ecuación es clara: debe ganar en Santiago y esperar que Racing derrote a Fortaleza en Buenos Aires. No hay margen para errores. Lo ilusionante es que Bucaramanga ya dio un golpe fuerte en el continente cuando venció a Racing en Avellaneda, en uno de los triunfos más resonantes del fútbol colombiano este año.
Sin embargo, también dejó escapar puntos importantes en casa, lo que le complicó el panorama. El grupo está apretado y el desenlace será dramático. Bucaramanga se ha ganado el respeto con base en orden y carácter, y aunque el desafío es enorme, el equipo ya ha demostrado que no teme a escenarios adversos.
América de Cali
América empezó su camino en la Copa Sudamericana con buen ritmo y resultados que generaron expectativas. Sin embargo, la falta de contundencia frente al arco rival ha sido su gran deuda. El empate sin goles ante Huracán en Cali fue un golpe fuerte: perdió la chance de luchar por el primer lugar del grupo y ahora depende de otros para clasificar al repechaje.
Actualmente, el equipo escarlata es tercero. Para meterse entre los mejores segundos, debe ganarle a Racing de Uruguay y esperar que Corinthians no derrote a Huracán en Brasil. El margen se achicó y ya no tiene el control del destino en sus manos.
A lo largo de la fase de grupos, América mostró momentos de buen juego, pero también inconsistencia y falta de claridad en los últimos metros. Le ha costado cerrar partidos y convertir sus opciones. Si logra avanzar, enfrentará a un tercero de la Libertadores en el repechaje. El reto es mayúsculo, pero no imposible.
Once Caldas
Once Caldas arrancó la Sudamericana con un traspié en casa frente a Fluminense, pero desde entonces ha firmado una campaña casi perfecta. Encadenó cuatro victorias al hilo, incluida una actuación brillante en Bolivia donde Dayro Moreno anotó un hat-trick. Con 12 puntos, es líder del Grupo F y ya aseguró su presencia en la siguiente fase.
En la última fecha viajará a Brasil con la ventaja de que un empate frente a Fluminense le alcanza para clasificar directamente a octavos. Una derrota lo enviaría al repechaje, pero su destino está en sus manos.
El equipo de Hernán Darío “el Arriero” Herrera recuperó su identidad: orden defensivo, actitud competitiva y liderazgo en ataque. Con Dayro en gran nivel —aspirando a ser el goleador del torneo—, el “blanco blanco” ha sido una de las gratas sorpresas del semestre. El regreso de su hinchada al Palogrande también ha sido clave: el ambiente y el apoyo han convertido al estadio en un bastión.
Santa Fe y Tolima
El gran lunar del semestre internacional para el fútbol colombiano lo dejaron Santa Fe y Deportes Tolima. Ambos partían como favoritos en sus llaves de segunda fase de la Copa Libertadores 2025, pero terminaron eliminados de forma dolorosa y anticipada.
Santa Fe protagonizó una eliminación bochornosa. En el estadio Metropolitano de Techo, ante Iquique de Chile, el equipo cardenal forzó la tanda de penales con un gol agónico de Christian Mafla al minuto 90+7, pero lo que vino después fue desconcertante: falló cuatro de sus cinco ejecuciones y quedó fuera de la Copa de manera increíble. La falta de jerarquía en el momento decisivo fue evidente. La eliminación le costó el cargo al técnico Pablo Peirano, quien dejó el equipo tras un año y cuatro meses en el cargo. Lo de Santa Fe fue un fracaso rotundo, especialmente considerando el nivel del rival y el contexto favorable.
El caso de Deportes Tolima no fue menos frustrante. El equipo dirigido por el español Ismael Rescalvo tenía una buena oportunidad: de avanzar a la fase tres no solo seguiría en Libertadores, sino que aseguraría como mínimo un cupo en la Sudamericana. Pero ni eso logró. Cayó 1-0 en Arequipa frente a Melgar y cerró la serie con un 2-0 global. El ‘vinotinto y oro’ nunca encontró la manera de competir con claridad: perdió en casa con un gol de Kenji Cabrera, y en Perú volvió a ceder ante un rival más práctico y efectivo, que sentenció con tanto de Cristián Bordacahar.
Ni en Ibagué ni en Arequipa el Tolima fue capaz de imponer condiciones. Su eliminación, sumada a la de Santa Fe, deja una doble mancha en el rendimiento general del fútbol colombiano en torneos CONMEBOL.
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