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“Los guerrilleros dijeron que nos podíamos ir pero que Andrés Felipe se quedaba con ellos, que en dos o tres días lo liberaban… y mire, ha pasado todo este tiempo y todavía lo tienen secuestrado”. Así concluye John Faber Mosquera su relato sobre lo que pasó el 29 de junio pasado, en zona rural de Curumaní (Cesar), cuando su equipo de trabajo del Servicio Geológico Colombiano fue retenido por cinco hombres de la guerrilla del Eln, según pudo identificar en los brazaletes que portaban. Eran alrededor de las 3:00 de la tarde de ese domingo cuando John Faber, estudiante practicante de geología de la Universidad de Caldas; Andrés Felipe Calle, geólogo de esta misma universidad; el guía que los acompañaba y el conductor fueron retenidos por estos hombres.
Dos horas después, y tras el largo interrogatorio sobre sus salarios y vinculación laboral, tres de ellos quedaron en libertad: todos salvo Andrés Felipe, de quien 22 días después aún se desconoce su paradero y su estado de salud. Los captores no se han comunicado con la familia. No se ha podido establecer ni qué pretenden con su secuestro ni por qué lo mantienen en cautiverio. Por eso el relato de John Faber se ha convertido en la única pieza del rompecabezas que tiene pistas tangibles sobre el secuestro de Andrés. Lo demás, por cuenta del silencio de los captores, se ha convertido en suposiciones o hipótesis.
Incluso el mismo John Faber aún duda sobre la razón para que hayan retenido a Calle: “No, yo no les pregunté por qué se iban a quedar con Andrés, pero supongo que es porque tenía el cargo de geólogo, que pensaron que era el importante del grupo; yo soy un practicante”. Y es que la familia de Andrés Felipe, los medios de comunicación, la Universidad de Caldas y el Servicio Geológico Colombiano han reiterado hasta el cansancio que su grupo de trabajo no estaba realizando ninguna acción de minería y que ninguno de ellos pertenece a ninguna empresa privada con interés en la explotación o extracción minera. Todo lo contrario, están sujetos a modestos contratos de prestación de servicios con la Universidad de Caldas y el Servicio Geológico.
Su hermana Diana Carolina, una filósofa que se describe como la compinche de Andrés, sostuvo: “Mi hermano no estaba haciendo extracciones mineras, que es lo que les incomoda tanto a los grupos armados. Lo que las Farc y el Eln rechazan es totalmente diferente a lo que Andrés estaba haciendo. Él estaba realizando un trabajo sobre movimientos en masa, o sea, un trabajo de prevención sobre posibles deslizamientos de tierra. Básicamente, mi hermano estuvo en el lugar equivocado en el peor momento posible cuando intentaba prevenir a las poblaciones riesgos naturales a futuro. Y, claro, como estaba metido dentro del monte con todo su equipo pudo ser visto como un riesgo para estos grupos armados”. El alcalde de Curumaní (Cesar), Henry Chacón, en conversación con El Espectador explicó que a Andrés “lo retienen porque creen que es un ingeniero geólogo de minería de explotación, pero el estudio que estaba realizando era para determinar riesgos en la Serranía del Perijá. Lo confunden y se lo llevan. En estos momentos la Policía y el Ejército siguen desplegando acciones para dar con su paradero”.
La zozobra de la que ha sido víctima la familia de Andrés Felipe se reveló en la voz de Diana cuando mencionó la ausencia de su “alma gemela”: “Llevamos 22 días con este vacío en el corazón y es una situación que como colombianos solo nos toca o abrimos los ojos cuando somos directamente afectados. Nos duele el corazón. Él no es solo mi hermano, sino como mi mejor amigo, mi protector. Extraño ver su sonrisa. Extraño sus regaños”. Para su papá, Carlos Arturo Calle, el miedo se acrecienta con el pasar de las horas y el silencio del teléfono. “Nosotros no hemos tenido hasta el momento ninguna comunicación. Sabemos que lo tiene el Eln, pero hasta ahí. No sabemos qué pretenden, para qué lo quieren, qué necesitan para su liberación. Nada es nada. Hay muchas hipótesis sobre esto, pero lo cierto es que mi hijo estaba trabajando en una investigación para prevenir desastres a las comunidades vulnerables de la Costa y fue retenido por estos grupos que se llevan a las personas sin ninguna explicación”, sostuvo.
Precisamente, según ha podido establecer la oficina de prensa de la Universidad de Caldas, institución que ha estado al frente de la información sobre el secuestro de Andrés Calle, el rapto no fue por dinero, ya que el geólogo es un joven de recursos modestos que estaba como contratista en el proyecto. Su padre insiste en que Andrés Felipe es víctima “del arte de la guerra que sufre el colombiano y del cual nadie está exonerado”, porque en Colombia “se viene desarrollando un conflicto que afecta a muchas zonas marginadas en las que los civiles somos carne de cañón”. De hecho, el secuestro del joven geólogo se produjo dos días antes de que el Eln llamara a un paro armado de 72 horas en los departamentos de Arauca, Boyacá, Casanare, Santander y Norte de Santander, para celebrar sus 50 años de existencia y después de manifestar sus intenciones de sentarse a negociar con el gobierno. Una determinación que parece contradecir todas las acciones bélicas que ha perpetrado ese grupo, como el atentado a Caño Limón Coveñas (Arauca) hace cuatro días.
Por ahora, Carlos Arturo Calle eleva esta petición: “liberen a nuestro hijo, él lo único que estaba haciendo era servirle a ese mismo pueblo del que los armados dicen defender de las injusticias. Le pedimos con todo el corazón que nos devuelvan sano y salvo a Andrés”.
También ruega tener noticias de su hijo mayor y “si lo quieren entregar, el grupo de la Cruz Roja Internacional en Bucaramanga está dispuesto a participar en la misión humanitaria, igual que la Universidad de Caldas, que mandaría una comisión de académicos para que nos lo entreguen. Yo creo que se han demorado en llamar porque están pensando en liberarlo, ojalá sea eso”. Una pesadilla que parece totalmente incompatible con las intenciones de paz que dice tener el Eln.
mrincon@elespectador.com