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Zardari, de 53 años, tomó posesión durante una ceremonia breve en el palacio presidencial, recientemente abandonado por Pervez Musharraf tras renunciar el mes pasado en medio de presiones sociales y políticas.
Con sus tres hijos entre invitados y dignatarios que llenaron un salón del palacio, Zardari acudió vestido con un traje a rayas a la ceremonia, que concluyó entre exclamaciones de "Bhutto vive".
Pero la primera fila de los invitados evocaba una de sus tareas principales. Allí estaba el presidente de Afganistán, Hamid Karzai, cuyo gobierno acusa a Pakistán de no sólo no tomar medidas contra los milicianos del Talibán que acampan en la frontera común, sino incluso de estar coludido con los rebeldes.
La investidura de Zardari completa el regreso a Pakistán de un gobierno civil casi nueve años después de que Musharraf, entonces jefe del ejército, tomó el poder en un golpe incruento de estado.