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Cuentos chinos

Klaus Ziegler
27 de mayo de 2009 – 11:05 p. m.

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En la filosofía tradicional china se postula la existencia de una energía vital que permea el universo, llamada “chi” o “qi”.

Según esta vieja doctrina, el chi recorre el cuerpo a través de catorce meridianos y la perturbación de este flujo es la causa de las enfermedades y de la muerte. Se cree que el chi está presente en el semen y que en cada eyaculación el hombre cede parte de esta energía, por lo que se aconseja la “sublimación” como práctica para prolongar la vida.

En algunas culturas del Indostán existen supersticiones similares, como la creencia en el “prana”, una fuerza cósmica que también puede controlarse mediante la práctica del yoga sexual. Estas doctrinas milenarias se han convertido, en manos de los hábiles comerciantes de la Nueva Era, en un jugoso negocio. Cada año se publican decenas de libros sobre Tai chi, Chi gong, Chi kung, Feng shui … Los expertos en Feng shui, por ejemplo, cobran por maximizar las buenas energías y minimizar las malas, mediante la ubicación adecuada de muebles, baños, puertas y espejos.

Según estos timadores, hasta los problemas de pareja pueden deberse a una mala orientación de la cama matrimonial. Pero la estafa no sólo consiste en cobrar dinero por semejantes tonterías: el negocio va acompañado de una serie de productos esotéricos, como espejos octogonales y flautas, para mejorar la salud y garantizar la prosperidad económica.

Los charlatanes de la Nueva Era disfrutan hablando de energías que “fluyen” y se “bloquean”, y cobran por canalizarlas y desbloquearlas. Por supuesto que jamás se ha realizado nada parecido a una prueba rigurosa que demuestre que el chi o cualquier otra forma de energía misteriosa en realidad existe.

Igual que los expertos en ángeles o en hadas, estos farsantes de la Nueva Era se lucran del apetito supersticioso y de la ignorancia de una mayoría analfabeta en asuntos científicos. Antes de la llegada de la medicina moderna a China, la mortalidad infantil era tan alta y la expectativa de vida tan baja como en el Medioevo europeo.

El mestizaje cultural que inevitablemente ha traído la globalización ha hecho que muchas  de las tradiciones y enseñanzas milenarias hayan sido reemplazadas por una educación científica occidental. Es curioso que la filosofía de toda una época precientífica, con toda su belleza literaria, con sus yin y yang y sus opuestos de luz y sombra, de lo masculino y femenino, sea hoy vista con interés histórico en Oriente, y como vulgar fuente de lucro en Occidente.

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