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Un suicida que se hizo pasar por mendigo entró en un edificio militar en la ciudad de Zaranj, la capital de la provincia de Nimroz, e hizo estallar la carga explosiva que portaba.
“El edificio quedó completamente destrozado y acabó con la vida de seis personas que estaban en su interior”, explicó el gobernador de Nimroz, Gholam Dastagir Azad. Entre los muertos se hallan el fiscal provincial y uno de sus hijos, según Azad.
También en Nimroz, en la región de Ban Kamal, situada en las afueras de la capital provincial, un grupo de supuestos talibanes atacó un puesto policial, según el jefe adjunto de la Policía fronteriza de la región, Gholam Haidar.
“Siete insurgentes talibanes murieron y sus cadáveres aún yacen en el lugar de los combates”, explicó Haidar, quien agregó que dos agentes perdieron también la vida en ese ataque.
El resto de insurgentes huyeron de la zona tras los combates, según Haidar.
Aunque los talibanes tienen sus principales bastiones en el sur de Afganistán, en los últimos meses han extendido sus actividades a zonas hasta ahora menos conflictivas del este y el oeste del país.
En lo que va de año, más de 3.000 personas han muerto en Afganistán tanto en combates entre las fuerzas internacionales y afganas como en bombardeos y atentados.