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Es EL PARTIDO, en mayúsculas. Barcelona-Manchester, en Roma, una final espectacular de la que cualquier amante a la pelota tiene que hablar.
El corazón, dice Barça. La razón afirma que Manchester tiene ventaja teórica y es que jugar una final con una defensa de emergencia y con Iniesta y Henry a medias, es demasiada gabela para enfrentar al vigente campeón.
Sir Álex puede sorprender con variantes tácticas, está acostumbrado a hacerlo y en las semifinales contra el Arsenal, siempre cambió el libreto. Este Manchester tiene piel de lobo y actúa como un depredador, sabe aguantar, esperar, dar la estocada en las veloces salidas de Cristiano Ronaldo y Rooney. Montar una sólida defensa con grandes futbolistas tipo Vidic y un mediocampo donde hará falta la presencia física y el fuelle de Fletcher, pero que sabe trabajar resultados y manejar el chip del desdoblamiento, la transición como se le denomina ahora, para que lanzados al ataque sus definidores accionen y definan con la claridad que siempre muestran. Si el Manchester cree necesario meterse atrás y regalar la pelota para contragolpear lo hará, sin rubor, sin pudor, lo sabe hacer muy bien. Y ya sabe que al Barça esos cerrojos como el del Chelsea le hacen daño.
El Barça, en cambio es más fiel a sí mismo, a su estilo, a su repertorio, al respeto a la estética. Saldrá a proponer, de frente, como lo ha hecho todo el año. A manejar la pelota en el medio y hacer de la posesión el arma para agredir al elenco inglés. Los catalanes no saben camuflarse y vestir una piel diferente a la que siempre han tenido, son leales a una concepción del juego y saldrán a ganarlo subiendo líneas, haciendo posesión más posición, copándole todos los terrenos al adversario.
Puede ganar Manchester en la pelota quieta. La defensa zonal del Barça, y más todavía si se habla de un improvisado cuarteto para este juego, tiene problemas en los balones de costado. Ferguson, Vidic, Cristiano, Rooney, Ferdinand y Carric lo saben. El Barça también, por lo que evitará las faltas cercanas a la puerta por los cobros del portugués y por los centros al área que terminan siendo puñaladas en el corazón defensivo de los azulgranas.
Puede ganar el Barcelona si le quita la pelota, la administra e impone las condiciones. Nadie en el mundo lo hace mejor que el elenco catalán. Y nadie en el mundo puede evitar que lo “jueguen” y lo peloteen como el Manchester.
Un maestro de la táctica, el veterano y lúcido Ferguson, frente a un joven motivador como Guardiola. El corazón grita Barça. La razón dice Manchester. Es demasiada ventaja jugar con una defensa hecha pedazos, sin Dani y con Iniesta y Henry a medias. Pero el elenco azulgrana tiene una flor en el…. Y si no lo cree, pregúntenselo al Chelsea.