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El reciente descubrimiento de fosas comunes, cadáveres en las calles y mujeres abusadas sexualmente, así como testimonios de los asesinatos cometidos por soldados rusos antes de replegarse hacia el este de Ucrania, ameritan una investigación independiente que establezca prontas responsabilidades. Se trata de crímenes de guerra que están tipificados en la legislación internacional de derechos humanos en conflictos armados, por lo cual el ajusticiamiento de más de 410 civiles, cuyos cadáveres han sido encontrados en los alrededores de Kiev, en especial en la localidad de Bucha, no puede quedar impune.
En la reunión del Consejo de Seguridad del martes anterior, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, se refirió de manera virtual a las masacres ocurridas. Tiene toda la legitimidad para presentar ante el máximo órgano de decisión de la ONU lo que ha venido sufriendo su país, en especial los eventuales crímenes de guerra que ha llevado a cabo el Estado agresor, entre ellos las masacres, el bombardeo a un hospital de maternidad e infantil, violaciones de mujeres frente a sus hijos y el rapto de más de 2.000 niños ucranianos. Un grupo de fiscales están investigando, además, 4.468 presuntos crímenes de guerra rusos para presentarlos ante La Haya.
Zelenski puso el dedo en la llaga al cuestionar la eficacia del Consejo de Seguridad, en la medida en que así se determine la responsabilidad rusa, luego de la investigación que se adelante, no habrá consecuencias dado que Moscú utilizará el derecho de veto para bloquear cualquier tipo de resolución en su contra. En caso de no llevarse a cabo una reforma en este sentido de Naciones Unidas, y el “Consejo de Seguridad no logra hacer responsable a Rusia, demostrará que es un organismo inútil”, ha dicho el presidente ucraniano con toda razón.
Como lo han mencionado diversas personalidades, entre ellas el secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken, todos los hechos apuntan a la responsabilidad de tropas rusas o, en su defecto, mercenarios que se han sumado a los esfuerzos de Moscú para derrotar a Ucrania. Dados los reveses de Vladimir Putin, y que su esfuerzo militar se dirige ahora hacia el este del país, pareciera que se envía un tétrico mensaje a los ciudadanos ucranianos que viven en la región del Donbás sobre lo que les espera si hay una fuerte resistencia militar. No es casual que los sitios con el mayor número de personas ajusticiadas, Bucha e Irpín, están en localidades cercanas a la capital donde el Ejército de Ucrania logró frenar, en condiciones de inferioridad, el avance ruso.
De momento, Putin continúa con su guerra de desinformación. Ha negado responsabilidad alguna de su país en los hechos denunciados y ha acusado a Kiev de haber llevado a cabo los asesinatos para culpar a Rusia. No es la primera vez, ni será la última, que Moscú acuda a este tipo de campañas para ocultar lo sucedido. En un mensaje de su Ministerio de Defensa, que da cuenta de los resultados de la guerra en Ucrania, se dice que, “según información confirmada, en Moschun, 23 kilómetros al noroeste de Kiev, en la noche del 5 de abril, los militares del Centro Principal n.° 75 de Ucrania, para operaciones psicológicas, llevaron a cabo otro tiroteo de civiles presuntamente asesinados por acciones violentas de las Fuerzas Armadas rusas, para su posterior distribución a través de los medios occidentales. Eventos similares ahora han sido organizado por los servicios especiales ucranianos en Sumy, Konotop y otras ciudades”. Este es el grado de la manipulación.
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, ha dicho que la situación en Ucrania es “uno de los mayores desafíos al orden internacional”, debido a su “naturaleza, su intensidad y sus consecuencias”. La pregunta es qué más puede hacer el organismo internacional, en especial cuando están sobre la mesa hechos atroces como los que han sido denunciados de manera reciente.
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