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La obra de Doris Salcedo, la artista bogotana, nacida en 1958, The Economist la describe como reveladora de una habilidad misteriosa para generar la intimidad necesaria que le da sentido al sufrimiento individual, al tiempo que habla de la falta de empatía que, abriendo el panorama, en últimas es la culpable del florecimiento de la atrocidad.
Desde junio, el museo Guggenheim de Nueva York recibió la restrospectiva de la escultora que organizó el Museo de Arte Contemporáneo Chicago y que irá también a Miami. Desde allí se ha reconocido el trabajo de conmemoración de Salcedo respecto a las víctimas anónimas de la violencia, empezando por Colombia, como en su obra «A flor de piel».
Para el Economist, las instalaciones de Doris Salcedo dignifican. «Ningún artista vivo ha explorado la forma moderna del dolor de forma tan conmovedora», dice la publicación del 11 de julio pasado. La obra increpa a aquellos que pueden no infligir violencia, pero que son crueles con su indiferencia, apatía y amnesia.
No deja de mencionar The Economist la serie que comenzó en 1989 como homenaje a los asesinados, y que está compuesta por camisas almidonadas, cuidadosamente dobladas, puestas sobre el suelo y atravesadas por varillas metálicas. Una evocación al cuerpo ausente.
Para la publicación, la obra de Salcedo se compone justamente de esas dualidades: lo suave, delicado, contrapuesto con lo fuerte y duro, y una mezcla de intimidad con lo impersonal. Menciona que gran parte de su escultura, de 1989 a 2008, consiste de muebles de madera, como camas y sillas, a los que da la calidez con el toque humano. Un contraste también entre lo doméstico, lo cercano, y lo industrial y ajeno.
No son obras estridentes, sino llenas de solemnidad. Pero a pesar del dolor sobre el que se erigen, para The Economist, las obras de Salcedo son de fondo esperanzadoras. Recuerdan el poder de redención que ofrece el arte así como la curación que yace en el duelo.
La muestra en el Guggenheim, descrita por ese museo como que «evade la representación directa de la atrocidad ia favor de confluencias de formas ilimitadas, forjadas de materiales evocativos y técnicas intensamente laboriosas», irá hasta el próximo 12 de octubre.