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Los republicanos, al rescate de Palin y McCain

La convención intenta salvar la candidatura presidencial en medio de la polémica sobre la aspirante a la vicepresidencia.

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Los republicanos intentaban el martes unir fuerzas y encontrar razones para revitalizar la campaña de su candidato a la presidencia, John McCain, sumida en el desconcierto tras las revelaciones sobre los problemas familiares y políticos de su elegida para la vicepresidencia, Sarah Palin, cuyo destino está hoy en manos de las encuestas y de los medios de comunicación.

Son éstos, la opinión que el público exprese en los sondeos y la presión que ejerza la prensa, los que determinarán en poco tiempo si el hecho de que una hija de Palin esté embarazada a los 17 años y siendo soltera puede obligar a McCain a rectificar su propuesta y retirar a Palin de la candidatura. Estos dos días que le quedan a la Convención republicana en Saint Paul van a estar dedicados a evitar ese paso, que podría ser fatal de cara a las posibilidades del Partido Republicano de ganar las elecciones del 4 de noviembre. Incluso, si se puede, tratar de revertir la crisis y hacer aparecer a Palin como una perfecta representante del americano común, incluidos los problemas con hijos adolescentes. Ahora mismo todo el mundo trata el tema con mucha delicadeza. Tanto los medios –el noticiero de la CBS mencionó el caso después de 15 minutos de información– como la candidatura de Barack Obama observan el asunto como un problema de carácter estrictamente familiar que no debe ser utilizado como argumento electoral contra McCain.

Pero la complicación para los republicanos es que ese episodio en el seno de la familia de Palin ha puesto en evidencia una serie de debilidades en la biografía de la candidata elegida y, quizá, una cierta precipitación e improvisación en la forma de tomar decisiones por parte de McCain.

Esto último fue rotundamente desmentido el martes por el principal responsable de su campaña, Steve Schmidt, quien aseguró que el currículo de Palin había sido examinado cuidadosamente (incluso, al parecer, revisado por el FBI), que un equipo de la campaña está actualmente en Alaska profundizando ese examen –en realidad, llegó el jueves pasado– y que el propio McCain estaba al tanto de todos los agujeros encontrados en el expediente de su elegida antes de tomar una decisión.

Estos agujeros, además del de la próxima maternidad de su hija adolescente, abarcan desde la detención de su marido, Todd, por conducir con exceso de alcohol hace más de 20 años, hasta una multa a ella misma por pescar sin licencia. Pero el expediente contiene también asuntos más serios como la investigación actualmente en marcha en Alaska, el Estado de donde Palin es gobernadora, por un supuesto caso de abuso de poder de la candidata a la vicepresidencia: el despido de un

jefe de seguridad por haberse negado a prescindir de un cuñado de la gobernadora que se encontraba en ese momento en un difícil litigio de divorcio con su hermana.

El diario The Washington Post añadía el martes las pruebas de que, cuando Palin era alcalde de la pequeña ciudad de Wasilla, de donde también fue miss, recurrió, como todo el mundo hace, a lobbistas (miembros de grupos de presión, legales en Estados Unidos) que consiguieron en el Congreso la aprobación de fondos exagerados para su pueblo. Esto es una práctica común en Washington, pero es el tipo de práctica que McCain dijo que Palin ayudaría a poner fin cuando la nombró.

Ninguno de estos asuntos del pasado de Palin, sin embargo, hubiera podido por sí solo poner en peligro su candidatura si no se hubiera conocido el precoz embarazo de su hija Bristol. Algunos comentaristas demócratas, que exigían respeto a la vida privada y se quejaban de la hipocresía moral de este país cuando se conoció hace poco el caso de la infidelidad matrimonial de John Edwards, han esbozado críticas contra los republicanos por ese episodio.

Pero Obama ha tratado inmediatamente de contener esa corriente en términos inequívocos. “Mi madre también me tuvo a mí con 18 años”, ha recordado. “Los asuntos familiares deben ser mantenidos fuera del juego electoral y especialmente los asuntos relacionados con los hijos de los candidatos. Este tema no tiene ninguna relevancia respecto a la gestión de Palin como gobernadora o su potencial gestión como vicepresidenta. Por tanto, llamo urgente y contundentemente a acabar con esta clase de historias”.

La familia Palin ha pedido también “respeto a la intimidad” de su hija y del padre del futuro bebé, Levi Johnston, un jugador de hockey del instituto al que acude Bristol. El matrimonio Palin ha asegurado que se sienten “orgullosos” de la decisión de su hija de continuar con su embarazo, y también de ser abuelos pronto.

Es posible que la familia Palin no tenga mucho que temer de Obama; al menos de él mismo. Pero va a ser difícil evitar que este asunto ponga sobre la mesa temas que, en cierta medida, el propio McCain quiso explotar al nombrar a Palin como compañera de candidatura: el voto de las mujeres, el aborto, los valores familiares, los principios conservadores.

Las organizaciones feministas y partidarias del aborto, al que Palin se opone drásticamente, no han levantado todavía su voz si no ha sido para recordar que el embarazo de Palin actualiza la necesidad de educación sexual en la adolescencia. Más de un 60% de los estudiantes de enseñanza media declara haber tenido relaciones sexuales al menos una vez. En algunos casos, de forma no consentida o como consecuencia de borracheras o consumo de drogas. Pese a eso, Palin declaró el año pasado que “los programas explícitos de educación sexual” no encontrarían su apoyo.

Todas las declaraciones y pasos dados a lo largo de su carrera son objeto de meticuloso escrutinio. Eso es, quizá, lo más peligroso para la candidatura republicana. Algunos gestos de independencia respecto al aparato republicano en Alaska y decisiones valientes contra la industria petrolera pueden en estos momentos no ser suficientes para contrarrestar las dudas que Palin despierta, especialmente en relación con su inexperiencia en el campo de la política nacional e internacional, tanta que hace aparecer a Obama como un veterano.

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