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Barranquilla ha padecido una inseguridad ciudadana que se ha agudizado en los últimos diez años, en los que las administraciones de la ciudad han venido pedaleando en una bicicleta estática ante este flagelo, incrementándose hechos criminales.
Lo anterior, debido a la no puesta en marcha de una política integral de seguridad, aunado al desinterés de las autoridades policivas y administrativas de abrir espacios de diálogo con actores sociales que podrán aportar conocimientos, experiencias y metodologías para la prevención y abordaje de la inseguridad.
En cuanto al atentado terrorista al CAI del barrio San José, hay que decir que grupos delincuenciales locales han sido subcontratados u operan como franquicia de organizaciones con sede en otras regiones del país (eso podría ayudar por qué el único capturado como autor material hasta el momento no es de esta ciudad).
Por parte del Distrito, no existe una gran inversión social en los sectores más deprimidos de la ciudad que impida a ciertos jóvenes ingresar al mundo de la droga y el hampa. No se le brinda oportunidades de crecimiento personal, social y profesional. Al no existir espacios institucionales que brinden estas oportunidades, el vacío lo copan las organizaciones criminales.
Mientras tanto, la política prioritaria del alcalde es afianzar en la ciudad megacontratos de obras civiles con proyectos. Y entregarles dichas obras a contratistas cercanos al círculo del alcalde y con ello incentivar favores políticos.
De otro lado, como respuesta a dicho atentado, el presidente de la República anunció: “vamos a agregar 1.500 policías a Barranquilla para la época de carnaval”, dando un parte de tranquilidad. En tanto que el alcalde se pronunció: “no vamos a permitir que unos bandidos, unos sinvergüenzas vayan a quitarle el sueño y la tranquilidad a Barranquilla, no nos vamos a dejar”. Manifestaciones estas que en nada contribuyen a mejorar la situación de seguridad en la ciudad.
Además, a la ciudad le han vendido algunos slogan que se han propagado y, más que una realidad, constituyen simple propaganda para maquillarla. Así, “territorio tradicionalmente pacífico”, “el mejor vividero del mundo” y “capital de vida”.
Según una opinión de uno de los vecinos del barrio San José: “si eso hacen con los policías, qué se puede esperar para nosotros los ciudadanos que no portamos armas ni uniformes”.
En fin, mientras no exista una prevención social a la delincuencia, que implica y se propone promover cambios socioculturales para generar entornos más seguros y propicios para vivir libre de violencia, es decir, generar mejores condiciones de vida en las comunidades de los territorios en los que se desarrollen programas y proyectos para construir comunidades mas organizadas, cohesionadas y seguras, la ciudad seguirá en poder de la delincuencia, por mucho más pie de fuerza que se proponga, más cámaras, más fiscales y más jueces.
Edgardo Salebe Morr.
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