Publicidad

Gobierno completo

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

DESDE ENERO DE ESTE AÑO NO SE oye pronunciar la frase “guerra contra el terror”. La administración Obama la declaró muerta, para marcar distancia con la que había sido la marca de la política internacional de George W. Bush contra el terrorismo.

John Kerry, presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Senado norteamericano, ha dicho que lo que hacen ahora los Estados Unidos es contrainsurgencia global. ¿El cambio de lenguaje es semántico o de fondo? Aunque contrainsurgencia es un concepto diferente al terrorismo porque acepta la existencia de conflictos nacionales, la palabra “global” termina homogeneizándolos del mismo modo que hace el terrorismo.

Como estaba previsto, no hay un cambio estructural. Las tesis más extremistas y unilaterales que surgieron luego del ataque a las Torres Gemelas venían siendo revisadas por la propia administración Bush ante la evidencia de su fracaso en Irak y Afganistán. El día que Obama anunció que el secretario de Defensa de Bush continuaría, éste firmó una directiva estableciendo que “la guerra irregular es estratégicamente tan importante como la guerra tradicional”, y definiendo que la irregular incluye “contraterrorismo, defensa interna exterior, guerra no convencional, contrainsurgencia y operaciones de estabilización”.

Pero en esa evolución de la política de defensa norteamericana hay un elemento al que la administración Obama se espera dé mayor énfasis que el gobierno Bush, y que podría ser relevante para el caso colombiano. Sería la aplicación más vigorosa del concepto de “gobierno completo”, con el que se denomina la complementación de los esfuerzos militares o de poder duro, con los de poder suave, que implica diplomacia y ayuda económica. Aunque el Plan Colombia ha tenido recursos no militares desde el principio, y éstos cada vez constituyen una mayor proporción de la ayuda económica, la realidad es que los avances sociales en las zonas de conflicto son muy inferiores a los militares.

Todos los precandidatos presidenciales, incluidos Germán Vargas y Marta Lucía Ramírez, están haciendo énfasis en la necesidad de complementar la seguridad democrática con inversión social y atención estatal, para poder consolidar los avances militares. Las declaraciones recientes de Vargas Lleras en el sentido de que la presencia del Estado brilla por su ausencia en el Caguán, resaltan que la porción social de la estrategia antiguerrillera ha sido muy débil y que el gran reto del posturibismo será la consolidación de la seguridad.

Por eso es posible que esté llegando el momento para que la sociedad colombiana reflexione sobre su obsesión con salir del atraso a balazos y acepte que la paz es más que replegar a la guerrilla. Si terminaran coincidiendo, como es factible, las necesidades electorales de los precandidatos de mostrar formas de continuar la obra de Uribe, con una mayor preocupación norteamericana por la falta de equilibrio en el presupuesto colombiano entre las iniciativas militares y las sociales, se estarían dando condiciones para empezar a hacer verdaderas inversiones en las zonas más afectadas por la violencia y aplicar la visión norteamericana sobre la necesidad de integrar todas las capacidades de los gobiernos para conseguir la seguridad.

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido