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En rueda de prensa en Nairobi, adonde regresó este jueves de un viaje a Wajid, en el sur de Somalia, Arrubka, natural de Arabia Saudí, dijo haber sido “testigo del triple efecto de la sequía, el conflicto civil y político y el aumento de los precios de los alimentos”.
“Las familias están desesperadas, la comida es escasa o inexistente y las mujeres y los niños son los más expuestos al sufrimiento”, dijo el funcionario de la ONU.
Tras expresar su convencimiento de que “es necesario tomar acción”, Arrubka declaró que “hoy, a punto de entrar en el Ramadán -mes de ayuno para los musulmanes-, urjo a la comunidad islámica a cumplir su deber moral y religioso hacia sus hermanos somalíes”.
Ante la pregunta de si la ayuda de la comunidad internacional a Somalia se ve condicionada por la actividad de grupos islámicos radicales como Al Shabaab, ala militar de la antigua Unión de Tribunales Islámicos (UTI).
Arrubka dijo que “la religión o la identidad cultural de las facciones enfrentadas en Somalia no puede condicionar, bajo ningún concepto, el envío de ayuda humanitaria”.
“Cuando hablamos de problemas de seguridad nos referimos a las dificultades para proteger al personal que enviamos, no a las consecuencias que tiene la situación de Somalia en la región o en el planeta”, puntualizó.
La visita del trabajador humanitario se produce dos días después de que la Unidad de Análisis de Seguridad de Alimentos de Somalia (FSAU), institución auspiciada por la Comisión Europea y la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO), lanzara un informe en el que alerta de que el país padece “la peor situación humanitaria de los últimos 17 años”.
“El número de personas que necesitan ayuda urgente ha aumentado a 3,2 millones, lo que supone un incremento del 77% desde el comienzo del año y representa el 43% del total de la población”, expuso, a su vez, en la rueda de prensa Cindy Holleman, consejera jefe de FSAU.
La crisis actual está acentuada, según Holleman, “por la inseguridad, la altísima inflación, el precio del petróleo, la carestía de alimentos y la dependencia de Somalia de las importaciones”.
Somalia es uno de los países más afectados por la crisis de provisión de alimentos en el “Cuerno de África”, región del continente donde más de 19 millones de personas necesitan ayuda humanitaria con urgencia.