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La renuncia del gabinete «salió mal»

Por la vigencia de la Ley de Garantías, es probable que el alcalde encargado de la terna progresista no tenga margen para organizar su equipo de gobierno.

 El gabinete distrital, en rueda de prensa, presentando su renuncia.  / Alcaldía
El gabinete distrital, en rueda de prensa, presentando su renuncia. / Alcaldía

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El movimiento del exalcalde Gustavo Petro podría volver al poder en Bogotá, al menos de forma transitoria, si el presidente Juan Manuel Santos designa a uno de los integrantes de la terna que presentó Progresistas. Pero de darse esta transitoriedad, en reemplazo del actual alcalde encargado Rafael Pardo, es posible que el elegido tenga que gobernar con un gabinete de la Unidad Nacional, por cuenta de la Ley de Garantías.

El pasado 19 de marzo, cuando el presidente avaló el fallo de la Procuraduría que destituyó e inhabilitó por 15 años a Gustavo Petro, el gabinete distrital en pleno presentó carta de renuncia. Como último acto administrativo, Petro decidió recibir las dimisiones, que se harán efectivas el próximo martes. Los 13 secretarios (a los que se sumaron después ocho altos funcionarios) renunciaron como “un acto de solidaridad frente a la injusticia que se cometió contra el alcalde”, según declaró ese día el titular de la cartera de Integración Social, Jorge Rojas.

Por su parte, Rafael Pardo dijo que invitaba al progresismo a quedarse en el gabinete para continuar con la ejecución del plan de desarrollo Bogotá Humana. Sin embargo aclaró que no podía obligar a nadie a quedarse, pues “en Colombia no existe la esclavitud”.

Rojas le respondió señalando que los funcionarios no podían hacer parte de un gobierno que le había dado la espalda a la voluntad expresada en el voto popular. Los secretarios ratificaron su renuncia el pasado lunes, justo antes de que Pardo asistiera al consejo de ministros al que convocó el presidente Santos para definir “acciones urgentes” para la ciudad. Ese día, el mismo secretario dijo que el progresismo constituiría un “gabinete en la sombra” para hacer veeduría al cumplimiento del programa de gobierno que los bogotanos eligieron en 2011.

Conforme pasaban los días, el progresismo bajó el tono de sus declaraciones y reconsideró sus renuncias. Según cuentan en las toldas de Petro, la razón es simple: como el exalcalde y sus más cercanos colaboradores decidieron presentar terna para suceder a Pardo, el eventual elegido ya no podría contar, para gobernar, con los secretarios que hoy siguen despachando.

“En la noche que Santos anunció la destitución, nosotros pensamos con el dolor, con la frustración de la injusticia. El acto de solidaridad nos salió mal, porque ahora, como existe un acto administrativo aceptando las renuncias, cuando Santos elija a un progresista como alcalde encargado, es probable que nos toque gobernar con un gabinete de la Unidad Nacional, que se opone a las políticas de Bogotá Humana”, le dijo a este diario un secretario que pidió no ser identificado.

María Mercedes Maldonado, una de las postuladas por el movimiento del exalcalde para el interinato, le pidió al presidente Santos que “escoja a alguien de la terna antes del 1º de abril, que es cuando las renuncias quedan en firme. O que, por lo menos, si elige después, que deje como secretarios a personas que ya estén en la administración del Distrito, que ya conocen nuestro programa de gobierno”.

Una vez queden en firme las renuncias, el alcalde en ejercicio, ya sea Pardo o un petrista, deberá nombrar nuevos secretarios o por lo menos dejar encargados. Si llegara a nombrarlos, esos funcionarios quedarán en funciones, por lo menos hasta que sea elegido el presidente 2014-2018, pues sigue vigente la Ley de Garantías. Esa ley exige, precisamente, que no se puedan pedir renuncias o efectuar destituciones y que sólo puedan hacerse nombramientos para cargos vacantes.

Pardo ha dicho que, para garantizar la ejecución del plan de desarrollo y el normal funcionamiento de las instituciones, preferiría nombrar a personas que ya estén en las secretarías. Pero no descartó la llegada de gente de afuera del Distrito.

Quien sea elegido de la terna progresista estará en el poder por lo menos 55 días, lo que se demora la realización de las elecciones atípicas a las que debe convocar el presidente. Si encuentra un gabinete adverso, la gobernabilidad, así sea transitoria, se verá minada. Si no, de todas formas no podrá contar con cabezas claves por cuenta de la renuncia masiva que, según dicen muchos en el petrismo, fue emocional e impulsiva. La decisión, como en el caso de la destitución, quedó en manos de la Unidad Nacional.

csegura@elespectador.com

@CamiloSeguraA

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