

Ambiente
La viejoteca abre los viernes, sábados, domingos y lunes (este último día es el de mayor acogida). La mayoría de los asistentes al Chorrito se conocen desde antes, comparten las parejas, se saludan mientras no tengan las manos ocupadas. El combo del ayer son los de siempre: mujeres y hombres jubilados que jamás renunciarán a divertirse en la capital de la salsa.
La música
El que se crea experto en el género puede ir dispuesto a seguir aprendiendo. Gran parte de las melodías suenan después de una búsqueda sesuda y pensada por un discómano curtido, capaz de mezclar temas conocidos con sabrosas rarezas. A la orden del día están las pistas menos comerciales de Hermanos Lebrón, Cheo Feliciano, Tito Rodríguez, Celia Cruz, Ángel Canales, Tite Curet.
El servicio
Las meseras se las tienen que arreglar para ir y volver del bar con las bebidas, en un espacio en el que caminar es complicado por el trancón en la pista. En el Chorrito Antillano, quedarse sentado es una opción, un disfrute, pues hay bailarines que da gusto ver. Si usted va por primera vez, recomendamos la rumba brava de los lunes.
Transporte público, el mejor amigo
No cuenta con servicio de parqueadero y, aún si dispusiera, es mejor dejar el carro en casa o en el hotel. Porque el arrebato dura hasta las 11:00 p.m. Buscar un restaurante es el segundo plan perfecto del día. Acostarse a dormir sin hambre y con los pies cansados de tanta acción es uno de los clásicos placeres del ciudadano bailador.
Precios:
Botella de ron: $60.000.
Aguardiente: $50.000.
Cerveza: $3.000.
Ubicación:
Calle 23 #9-1, barrio Obrero. Cali, Colombia.