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El último balcón del alcalde Petro

Unas 3.000 personas se reunieron una vez más para protestar por la destitución del alcalde Gustavo Petro.

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 Las calles contiguas a la Plaza de Bolívar de Bogotá estaban desiertas. Cualquier desprevenido imaginaría que allí no ocurría nada. Sin embargo, el sentimiento que evidenciaban los rostros de miles de bogotanos y ciudadanos de varios rincones del país que, atentos escuchaban el último discurso como alcalde los bogotanos de Gustavo Petro, se puede resumir en uno solo: tristeza.

Mientras el Palacio Liévano era acordonado por el Escuadrón Móvil Antidisturbios y varios efectivcos de la policía, el alcalde promovía un discurso de no violencia. Mientras convocaba a los ciudadanos a un paro nacional y las banderas se agitaban, las arengas «No pasarán» y las alusiones al voto en blanco y la no reelección del Presidente Santos se tornaban cada vez más fuertes.

Para Elisabeth Troches, indígena de Silvia Cauca, «toda esta pesadilla que hemos vivido los ciudadanos y el desenlace que tuvo no es más que una muestra de que en Colombia no hay garantías para la democracia». La manifestante se refirió a los comicios de los próximo meses en los que se eligirá el presidente de la república y aseguró que ni siquiera el voto en blanco, (como varios opinaban) era la salida.

En cambio, para Martha Gutiérrez, una mujer que no cesaba de llorar y agitaba una bandera con el lema «Petro se queda», «el voto en blanco sí es la muestra de que el país está inconforme con quienes lo están dirigiendo y que el presidente haya hecho caso omiso de la decisión de un organismo internacional como la CIDH es la muestra de que aquí la democracia es un juego».

Mientras tanto las voces de los líderes de los barrios, las bases que acompañaron a Petro en varias de las manifestaciones que precedieron su destitución, empezaron a fundirse bajo un mismo lema: la organización frente a una posible Constituyente. Así le dijo a El Espectador Darío MIranda, representante de la localidad 10 de Engativá, quien en medio del llanto y dolor que no le permitían hablar claramente, aseguró que la salida es reformar las leyes del país. Con la voz quebrada y un rostro lleno de indignación, Miranda dijo que a partir de este lunes empezarían a reunirse los líderes para planear estrategias de cara al paro nacional y la constituyente.

Finalmente, aunque la manifestación, como todas las anteriores transcurrió en calma, un grupo de ciudadanos, en su mayoría jóvenes que se reunían en el costado sur oriental de la plaza, empezaron a promover la arenga «fuera Caracol y RCN». Se acercaron a un gruypo de periodistas de caracol y empezaron a sabotearlos, lo que terminó con la agresión a una reportera y el daño a sus equipos de trabajo. El equipo de logística controló la situación y la gente se empezó a retirar pacíficamente de la Plaza. Los que quedaron seguían planeando cómo hacer «para que la democracia en Bogotá y el país vuelva a ser legítima».

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