Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
El secuestro se produjo el pasado jueves en la remota aldea de Ngaoundaï, en el área de Maroua, en el extremo norte de Camerún y a unos 80 kilómetros de la frontera chadiana, señala la emisora, que cita fuentes oficiales.
Entre 30 y 40 hombres irrumpieron durante la noche en la localidad y tras encañonar con sus fusiles a los aldeanos, a quienes robaron varias escopetas de caza, reunieron a los menores y se los llevaron por la fuerza en dirección a la frontera con el vecino país.
El ministro del Interior camerunés, Marafa Hamidou Yaya, dijo que las autoridades de Yaundé “adoptarán todas la medidas necesarias” para liberar a los jovencitos y atrapar a los rebeldes.
“La tarea será llevada a cabo en conjunto por efectivos del ejército camerunés y chadiano”, dijo Yaya, que no mencionó la filiación de los atacantes.
Algunas versiones, no confirmadas oficialmente, señalan como responsables a los insurgentes del llamado Comando Militar Unificado (CMA), que agrupa a varios movimientos rebeldes que operan en el este del Chad y en febrero pasado llegaron a ocupar parte de Yamena, la capital del país, antes de que el ejército chadiano, con asistencia de Francia, lograra rechazarlos.
Alrededor de 70 mil chadianos que huyeron de los combates en Yamena se refugiaron en Kousseri, localidad fronteriza en Camerún, donde vivieron hacinados en campamentos de emergencia y con provisiones mínimas.
Antes de retirarse de Ngaoundaï, los secuestradores dieron siete días de plazo a los familiares de los menores para reunir un rescate de 100 millones de francos CFA -alrededor de 152 mil euros- suma que ha dejado consternado al pequeño pueblo, cuyos escasos 200 habitantes no poseen recursos para afrontar tal demanda.
Oumarou Ngaïbai, uno de los aldeanos, cuyos dos hijos están entre los secuestrados, es un comerciante que apenas gana lo suficiente para mantener a su familia y dijo a la radio camerunesa que no tiene ninguna posibilidad de reunir el rescate que piden los rebeldes.
“No estoy en condiciones de reunir millones como me piden (los secuestradores) dónde voy a encontrar tanto dinero”, dijo desconsolado Ngaïbai a la emisora.
“Estos rebeldes deben creer que como en Ngaïbai hay pastores somos todos muy ricos”, pero no es así, dijo el aldeano.
El comercio de ganado deja mucho dinero en Camerún, pero reunir la cantidad de dinero que exigen los secuestradores es imposible para estos campesinos, a menos que alguna organización no gubernamental los ayude, señalaron, por su parte, los jefes tradicionales de la comunidad, que pidieron el anonimato.
Según los dirigentes comunitarios, el secuestro de los jovencitos está probablemente relacionado a los problemas de jerarquía y legitimidad entre los jefes tribales en esa parte del país y no a incursiones de rebeldes.
En enero y abril pasado se registraron en el área enfrentamientos entre clanes rivales que dejaron un saldo de seis muertos, mientras que 16 personas fueron secuestradas y liberadas después de que se pagara rescate por ellas, añadieron las fuentes.