Publicidad

La elocuencia del silencio

La película, dirigida por Robert Flores Prieto, estará en competencia en la categoría de cine colombiano.

El actor Roosevel  González, en una escena del filme “Ruido rosa”, protagonizada por él. /Cortesía.
El actor Roosevel González, en una escena del filme “Ruido rosa”, protagonizada por él. /Cortesía.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Esas personas que son más recuerdo que ilusión, que son pasado y más pasado, y en medio de ese ayer, sueñan a su manera con un mañana. Personas que saben que los milagros no existen, que lo que fueron, lo construyeron ellos, y lo que no fueron, también fue su responsabilidad. Viven sus días inmersos en mesuradas rutinas, casi sin asombros, porque lo vieron casi todo y lo conocieron casi todo y lo sufrieron casi todo. Saludan con las palabras precisas, ni una más ni una menos, y viven con las horas exactas. Un hombre arregla viejas grabadoras y televisores en un cuartucho. Una mujer limpia las habitaciones y los baños de un hotel de tres pesos. A él, parece que la vida le pesara. A ella la ilusiona ir a visitar a su hija a Nueva York.

Esas personas se encuentran, se miran, se dicen sus tristezas en silencio y se vuelven a encontrar. Esperan que la otra sea el milagro que nunca llegó, o que si se asomó, no lo comprendieron y no lo disfrutaron. Ella le lleva su grabadora a él para que se la arregle. Él le dice que será difícil, pero que lo intentará. Más miradas, menos palabras. Ella necesita volver a practicar sus cursos de inglés por la radio. Él le lleva otra grabadora para que la use mientras tanto. Ella lo rechaza. Él se ofende. Los dos acusan la herida. Con tantos años, y tantas heridas, no necesitan de muchos indicios para comprender qué es una humillación. Ella se arrepiente y se cambia el corte de su pelo y le lleva un arroz chino una tarde cualquiera. Él le abre la puerta, pero duda.

Los segundos de duda son años. Ella aguarda. Él por fin la deja entrar a su taller, pero no le dice una sola palabra y vuelve a sentarse ante su escritorio. Toma unas pinzas, un diminuto destornillador. Ella le dice que siga con sus quehaceres. Por fin, pasados varios minutos, se sientan a comer. Comen. Sonríen muy de cuando en cuando. Luego van a cine y ella repite las palabras que los actores pronuncian en inglés. Es una forma de aprender, también. Él la observa, le sonríe, le ofrece chocolate, crispetas. Son dos personas felices dentro de esas pequeña felicidades de un día y de una vida, pero no por la película. Son felices por ese momento. Son felices porque en ese instante empiezan a comprender que pueden dejar de ser sólo pasado para ser futuro.

Sin embargo, el futuro es sólo futuro para ella, o un futuro distinto. Él descubre que le dieron la visa para ir a Nueva York, descubre su pasaporte y un tiquete aéreo. Huye. Se refugia de nuevo en su taller. Recuerda y deja que sigan transcurriendo los días. Vuelve a cine. Compra chocolates. Come. Ella se va. Él parece llorar. Son de nuevo dos personas que saben que la premura no los lleva a ninguna parte, que no les garantiza nada. Que el amor es sólo una palabra y es efímero y siempre es diferente según pasan los años. Que valen más los recuerdos que las expectativas. Son de nuevo dos personas metidas en una película que lleva por título Ruido rosa, dirigida por Robert Flores Prieto, porque a veces las películas se inician cuando se terminan.

faraujo@elespectador.com

Fernando Araújo Vélez

Por Fernando Araújo Vélez

De su paso por los diarios “La Prensa” y “El Tiempo”, El Espectador, del cual fue editor de Cultura y de El Magazín, y las revistas “Cromos” y “Calle 22”, aprendió a observar y a comprender lo que significan las letras para una sociedad y a inventar una forma distinta de difundirlas. fernando.araujo.velez@gmail.com
Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido