Publicidad

La intensidad de la Ciudad Luz

‘París’ es la más reciente producción de la artista francesa cuyo nombre real es Isabelle Geffroy. En la actualidad es considerada la revelación musical en su país.

Zaz se ha dedicado a explorar la canción francesa y lidera su mezcla con elementos del jazz, el swing y las músicas del mundo. / Yann Orthan
Zaz se ha dedicado a explorar la canción francesa y lidera su mezcla con elementos del jazz, el swing y las músicas del mundo. / Yann Orthan

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Para Zaz, la palabra cantautor hace referencia a un triunvirato. No es la combinación franca y específica del autor que aborda sus propias canciones. Según la opinión de la artista francesa, a los dos oficios fundamentales (cantar y componer) es necesario sumar un elemento indispensable que se traduce en el sentimiento, principal motor de lo que se denomina, a grandes rasgos, interpretación.

Ella es artista porque compone, crea, vive, canta y, además, sabe narrar y compartir con el público sus sentimientos. No son dos actividades las que condensa la expresión cantautor, son mínimo tres, y ese triunvirato es el que defiende con argumentos musicales esta mujer cuyo nombre real es Isabelle Geffroy. Sin embargo, así como se pone en actividad combativa para defender la mezcla de sus oficios, prefiere no complicarse cuando le piden definir su estilo.

“No sé sí se puede hablar de estilos y proceso. Soy una persona apasionada por las mezclas, mezclas de colores, de géneros, de sabores. La música resume un poco todo esto que quiero exhibir. Siempre me ha gustado cantar. Soy francesa y canto en francés, pero tengo también una profunda atracción por el jazz, el swing y las músicas del mundo”, cuenta Zaz, quien tiene estudios académicos de violín, piano, guitarra y canto coral.

Antes de aventurarse en el ejercicio de ser responsable de su propio nombre, la artista estuvo vinculada a propuestas musicales tan distantes entre sí como Fifty Fingers, cuyo eje temático era el blues, y el colectivo Izard-Adatz, que ella misma se abstiene de definir por la multiplicidad de estilos que desfilaban por aquella formación particular.

“Tengo muy buenos recuerdos de todas mis experiencias artísticas, musicales y demás. Eran para mí el descubrimiento de una nueva vida porque allí empecé a entender la importancia de las giras, a participar en bailes y a sentir la adrenalina que ocasiona un concierto. Lo que me parece más bonito de todo esto es el recuerdo de haber sido joven y disfrutar a plenitud de mi actividad”, asegura Zaz, a quien la crítica ha definido, para su absoluto disgusto, como “una voz sagrada”.

En 2010, y después de haber figurado como vocalista invitada en muchas agrupaciones, decidió asumir el rol que el arte tenía preparado para ella: ser cantautora. La habilidad para contar historias propias o ajenas ya la tenía, así como una voz con personalidad capaz de abrirse camino en un entorno agreste y competido. Después de insistir y de golpear algunas puertas, llegó el momento de mostrar Zaz, su primer trabajo discográfico en el que condensó todas sus intencionalidades sonoras.

“Antes de publicar Zaz, había cantado mucho con diversos grupos, pero esta era la primera vez que grababa un disco en condiciones profesionales. Era nuevo para mí porque además me tocaba hacer varias voces, trabajar con productores importantes, sumar un sonido de cobres por allí o por allá. Con mi primer trabajo discográfico descubrí todo el proceso y eso me tenía asustada. Hoy puedo decir que no estaba necesariamente muy cómoda haciendo ese álbum”, dice la artista a la que le gusta realizar múltiples versiones de sus temas más famosos.

La experiencia del concierto siempre ha sido inolvidable para Zaz. Se trata de un momento místico, en el que logra la comunión con todos esos seres humanos que la siguen, la quieren, pero que ella no conoce. Sobre el escenario los siente y hasta consigue descifrarlos sin mirar sus ojos. Disfruta sobremanera el instante de interpretación de su canción Je veux, tal vez la composición que internacionalizó su nombre y que le ha dado el sustento suficiente para lanzar tres álbumes más.

“Cuando canto Je veux entro en la piel de un personaje, un personaje que observa y vive la sociedad de consumo, lo que es muy cuestionable, pero difícil evitar, porque caemos todos en la trampa. Esta sociedad en todo caso no es mi enemigo, aunque hay cosas que reformular e instalar para que podamos vivir mejor todos juntos”, concluye la francesa que esta semana llega a Colombia por primera vez para hacer una retrospectiva de su música y mostrar las canciones de París, su más reciente registro.

Zaz trae la intensidad de su voz, algo de la contundencia de la Ciudad Luz y el comienzo de una historia pasional entre su arte y Colombia.

Viernes 6 y sábado 7 de marzo, 8:00 p.m. Teatro Jorge Eliécer Gaitán, carrera 7 Nº 22-47, Bogotá. Información y boletería: 593 6300 y www.tuboleta.com.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido