

Pocos nacieron para ser campeones del mundo. Dicen que una vez un futbolista levanta la copa, no la vuelve a soltar, pues queda inmortalizado por la gloria. Eso le pasó a Fulvio Collovati en España 1982. El entonces defensa del Milan disputó la final contra Alemania, en la que los aurizaules se impusieron 3 a 1 en un cotejo que contó con Dino Zoff y Paolo Rossi.
Una vez Collovati dejó la actividad profesional siguió vinculado al deporte. Hoy trabaja para la televisión de su país. Es una voz autorizada que sus compatriotas respetan. Sin embargo, el pasado fin de semana, sus palabras escandalizaron dentro y fuera de Italia. «Cuando escucho a una mujer hablar de táctica se me revuelve el estómago», dijo en el programa ‘Quelli che il calcio’ del canal Rai.
La ofensa hacia las mujeres creció con sus explicaciones posteriores. «Una mujer puede hablar de cómo ha ido un partido… pero no puede hablar de táctica porque no entiende como un hombre y no hay nada que hacer», manifestó. Sus declaraciones machistas, que se suman a las que suelen recibir las mujeres en muchas ligas, despertaron críticas de algunos seguidores, que llegaron a pedir su renuncia del programa.
El ex jugador del Inter de Milán y Udinese, entre otros clubes, luego aceptó su error en redes sociales. «Me disculpo si lo que dije en el cierre de la transmisión han golpeado la sensibilidad de las mujeres. Lo siento, pero no quise ofender a nadie. Quien me conoce sabe cuánto respeto el universo femenino». Su esposa Caterina Collovati, que es presentadora de televisión, salió a defenderlo. «La táctica explicada por una mujer no me convence. Todos pueden hablar de fútbol… pero decir lo correcto es otra cosa. Mi marido respeta a las mujeres más que otros», manifestó.
La cadena Rai aún no se ha pronunciado. De momento, se espera que Collovati vuelva al programa como si nada hubiera ocurrido. Es imposible saber si el perdón fue sincero, lo único cierto es que sus afirmaciones refuerzan estereotipos de género en el deporte (También le puede interesar Futbolista argentina, que lucha por garantías laborales para las mujeres, fue amenazada de muerte).