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¿Qué va la gente a buscar en un restaurante? Si va en plan social, averigua por un sitio agradable donde asista gente en búsqueda de iguales experiencias, pues saben que la euforia se pega.
Lo interesante es que, tratándose de un restaurante, la calidad de la comida que sirven no siempre prime como objetivo y ocupe un lugar secundario en la lista de prioridades. Por supuesto, en caso de que predomine la búsqueda del placer gastronómico, para poder disfrutarlo se necesita buen servicio, limpieza y tranquilidad. Por último, los precios son importantes cuando los recursos no son ilimitados. En esta columna hacemos énfasis en el tema de la gastronomía.
Veamos qué se encuentra en Abasto, un restaurante en Usaquén, con dos años de fundado. Se encuentra un arreglo original con cuatro recintos con sofás y mesas de sala, viejos, pero restaurados, resultando en un ambiente plácido y agradable. Una bodega de vinos, principalmente argentinos, con precios para llevar 36% por debajo de los precios de la carta, y una pequeña salsamentaria con antipastos, quesos y por lo menos una mermelada rica. Si va con un grupo de amigos a pasar un rato agradable, lo logra, si va comer bien, veremos.
¿Qué ofrece de comer Abasto? El concepto, tal como lo presentan, es “comida sencilla, casera, con buenos ingredientes y buena cocina”. La carta empieza con una lista de seis picadas, “Para picar”, sin duda para acompañar una reunión con trago. Tiene empanadas con pollo al mole, chorizo santarrosano, tostadas mejicanas con carnes, tapas griegas y demás, con precios que van de $8.400 a $10.000. Sigue “Entradas” que son seis y “Platos principales” que son 11. Se destacan, camarón, chuletas de cordero, arroz caldoso con chile guajillo, camarón al achiote con ají dulce, leche de coco y plátano maduro. Van desde $17.000 hasta $34.000. Son principalmente platos “caseros” con guisos.
Nos ofrecieron mientras pedíamos un pan campesino, francés, hecho en casa con tahine: muy bueno. Pedimos uno de los del día, y como entrada, “trío de tartaletas” que consistía en tres tortitas de hojaldre cubiertas con tomate cherry, pimentón, berenjena, zucchinni, cebolla caramelizada y queso aciago. El plato, creo que de inspiración griega, como otros platos del menú, estaba realmente bueno: las tortitas de hojaldre crocantes y suaves y lo que llevaban encima, un ratatouille, estaba bien hecho. Otra entrada, sacada de la carta, era “Pulpito a la parrilla” sobre ratatouille (el ratatouille parece ser la preparación preferida de la casa). Los pulpitos desabridos, el plato sin pena ni gloria.
Como plato fuerte pedimos “Filete de corvina al horno con guiso criollo, con arroz de coco”. Esto fue el desastre, el pescado, a pesar de los clamores de la casa, no estaba fresco. Se desbarataba como un puré, y el arroz con coco como dicen los cartageneros estaba muy “volao”. Lo sustituimos por un pedazo de bife de carne madura bien asado a la parrilla sin más. El “arroz caldoso” con chile guajillo, aguacate, camarones resultó ser una sopa de arroz con guiso sin mucho chili. Como postre nos fuimos con la “copa de helado artesanal” hecho en casa, de vainilla y dulce de leche, estaba suave y bueno. Se puede pasar un rato agradable en Abasto, pero la comida no es su fuerte.
Abasto, cra.6 N°119B-52secomebienaqui@gmail.com