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La Copa

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La Copa Libertadores comenzó en 1960. Pasaron los años y hoy, evidentemente, la mayor aspiración de un equipo serio es llegar a participar en ella.

No solamente los ingresos mejoran, sino que resulta la más genuina vitrina para descubrir los talentos. Talentos que de inmediato ingresan al mercado de las trasferencias. Por supuesto que vemos desde juegos flojos hasta espectaculares. Por eso quiero remitirme a idénticos resultados en esta semana, como fueron los 0-0 de Medellín-Defensor y Gremio-U. de Chile, pero con ingredientes diferentes.

DIM encontró más que un rival bien organizado, un escollo en su misma manera de enfrentarlo. Nunca supo cómo generar juego para el solitario Jackson Martínez y ‘Choronta’ Restrepo, jugador más maduro y sereno después de su paso por el fútbol mexicano. Sabíamos de antemano que Defensor iba a resultar superior a la desteñida alineación de Peñarol. DIM se enredó y fue resignando su iniciativa a tal extremo que el empate sin goles poco gustó. Defensor no mostró afán por ganarlo. Medellín repitió los pocos gestos ofensivos y así dejaron amargo sabor.

En cambio, con el mismo resultado, vi uno de los partidos más excitantes por el número de llegadas a gol del Gremio. Allí surgió como gran figura y responsable en un noventa por ciento del empate el arquero Miguel Pinto, de los chilenos, con reacción a remates sorpresivos, con suerte porque los postes le ayudaron, con arrojo cuando fue a los pies de los delanteros brasileños y una defensa bravísima en marca y en atención. Ya los chilenos habían mostrado delante de los mexicanos del Pachuca su jerarquía, pues no solamente los eliminaron, sino que lucieron organizados y claros en sus propósitos.

Además, ingresó para el cierre el andariego de Pipino Cuevas, el paraguayo, quien ya jugó en Argentina, Brasil, Paraguay y México, y se las ingenió, con su habilidad, para armar contragolpes que hicieron sufrir a los brasileños. No hubo goles, como tampoco en el Atanasio Girardot, aunque dejó la sensación de haber visto uno de los más emocionantes en esta joven historia de la copa 2009. Los chilenos serán, a partir de la fecha, tenidos en cuenta por su entrega y capacidad combativa.

Ah, y estoy observando que la moda de jugar con tres zagueros está tomando cuerpo, lo cual obliga a los llamados laterales a integrarse a la línea de volantes para estar más disponibles en acciones de ataque y más cerca de sus tres defensas para tomar el taxi de regreso a cubrir y colaborar.

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