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Construcción estaría afectando a habitantes de conjunto residencial en Engativá

Habitantes del conjunto residencial La Florida reclaman que un proyecto de dos edificios está dañando sus casas. Curaduría dice que la responsabilidad es de la empresa constructora.

Las grietas en los muros del conjunto serían la prueba de los daños causados por la nueva obra. /  David Campuzano
Las grietas en los muros del conjunto serían la prueba de los daños causados por la nueva obra. / David Campuzano
Foto: DAVID CAMPUZANO 2012

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Dolly Rodríguez, habitante del Conjunto Residencial La Florida de Engativá, se rehusó a celebrar esta temporada navideña como lo ha hecho durante años, todo por cuenta de la pelea con la empresa Tecnourbana, que está construyendo dos torres de 17 pisos justo al lado de su urbanización. Dolly asegura que el suelo de su propiedad tomó el aspecto de una burbuja de aire: “Todo el piso se sopló y la constructora nos respondió con un material de segunda mano, reemplazando una baldosa que costó $25.000, por una de $11.000. ¿Con qué ganas armamos el arbolito de navidad?”, señaló.

La pelea de los habitantes de ese conjunto residencial con Tecnourbana comenzó ya hace nueve meses, en marzo de este año. Justo por esa época, mientras la constructora hacía temblar el suelo de sus apartamentos con los cimientos de las dos torres, los habitantes del conjunto aseveran que temblaban de miedo. Iniciaron todas las gestiones para que se ordenara la suspensión de las obras, pero sus esfuerzos no han surtido efecto. Para las autoridades, la nueva construcción tiene todos los documentos en regla.

La historia se remonta a octubre del 2012, cuando Tecnourbana les notificó a los propietarios del conjunto La Florida que empezarían la construcción de dos edificios en un terreno contiguo. Los trabajos comenzaron en marzo siguiente y, casi de inmediato, dicen ellos, las grietas empezaron a aparecer en algunos apartamentos del conjunto. Según los testimonios, con el paso de los días, los andenes se resquebrajaron y la reja lateral de la urbanización quedó inservible, perdiendo su misión de mantener la seguridad de los habitantes.

Debido al desajuste de los muros de los edificios del conjunto, en los apartamentos se empezaron a trancar las puertas y algunos tubos de acueducto se rompieron. Rodolfo Franco, residente de un apartamento afectado, le contó a este diario que su vivienda “permanecía encharcada todo el tiempo.”
Mario Torres, el administrador del conjunto, señala que lo que más le preocupa en este momento es la dilatación entre los bloques, ya que antes de que comenzara la obra era de 5 centímetros y a partir del inicio de las obras, aumentó a 6,5 cm.

A pesar de las constantes quejas de los habitantes por los daños que ha dejado la construcción, éstos aseveran que Tecnourbana solamente reparó una reja y respondió a medias frente a los demás daños en apartamentos, andenes y muros.

Los habitantes del conjunto dicen que de 216 apartamentos, siete son evidencia de los efectos de la nueva construcción. No son muchos pero temen que el efecto sí sea colectivo, con la valorización de sus propiedades yéndose al suelo. Hasta el momento, la constructora lleva solo dos pisos. Por eso, la preocupación de los habitantes del conjunto es que si se ven secuelas apenas empezando, no se sabe que podría pasar con 17 pisos encima.


Licencia cuestionableUna de las posibles explicaciones de los efectos de la nueva obra es que se adelanta en una zona de humedales. Es por esta razón que los habitantes del conjunto cuestionan que la curaduría hubiera autorizado la construcción de dos edificios de 17 pisos en un sector donde los otros no superan los seis. Según Mario Torres, administrador y representante del conjunto, “en el sector no se había visto una construcción de estas dimensiones, pues no es adecuada para este terreno”.

Las dudas frente a la licencia se incrementan al conocer que la curadora que autorizó esta construcción fue destituida recientemente por la Procuraduría, al encontrarla responsable de irregularidades en la expedición de otra licencia en su jurisdicción.

Los habitantes del conjunto no se rinden y por tal razón siguen adelantando trámites ante la Curaduría 3 de Bogotá, en la Secretaría de Hábitat, en la Alcaldía Local de Engativá y en la Secretaría Distrital de Planeación para que alguien escuche sus quejas y frenen la obra. Aunque, a la fecha, nadie les resuelve su situación.

Las únicas respuestas que han obtenido siempre están a favor de la nueva construcción. Por ejemplo, Ana María Cadena, curadora urbana 3, dijo en una carta con fecha del 28 de junio de 2013, que ellos “no debaten aspectos relacionados con los daños a las propiedades vecinas, por cuanto el curador no cuenta con competencia para el efecto”. Y agregó: “Por esto no es procedente la suspensión del trámite que solicitan. Porque el titular de la licencia, en este caso Tecnourbana, deberá responder por los daños y perjuicios causados a terceros”.

Tecnourbana, por su parte, ha argumentado que “el desarrollo de la obra no genera peligro alguno para la estructura y estabilidad del conjunto”. Los residentes del Conjunto Residencial La Florida, sin embargo, no pierden la esperanza de que sus reclamos serán atendidos con menos formalismos y más acciones concretas para evitar que las grietas se sigan multiplicando.

Pese a que la última palabra la tiene la Alcaldía local de Engativá (autoridad encargada de realizar control urbanístico), la Secretaría de Hábitat adelanta una investigación en contra de la Sociedad Tecnourbana S.A “por zonas comunes en el Edificio Torrealba” (ubicado en la localidad de Usaquén).
 

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