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Louvre no hay sino tres

Los Emiratos Árabes Unidos no sólo le apuestan al turismo. Los recursos del petróleo les permitirán ofrecerse en 2015 un Louvre entre el mar y el desierto.

Las condiciones de los trabajos del Louvre de Abu Dabi, realizados por inmigrantes, han sido criticadas por asociaciones defensoras de derechos humanos. / Cortesía
Las condiciones de los trabajos del Louvre de Abu Dabi, realizados por inmigrantes, han sido criticadas por asociaciones defensoras de derechos humanos. / Cortesía

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En una vitrina hay un Buda, una estatua de la diosa Shiva y, ya que el Corán no es tan abierto a las representaciones, dos versiones de Cristo. En la vitrina del frente hay un Corán, de Siria, siglo XIII; una Biblia hecha en Ruan hacia 1250 y un Pentateuco yemenita. En las otras salas se exponen estatuas griegas y romanas y cuadros de Mondrian y Picasso. También grabados japoneses, algún Gauguin y un Manet. Las piezas expuestas actualmente en el primer piso del “viejo” Louvre intentan dar una idea de lo que será el nuevo Louvre. Un espectro amplio que busca reunir en un solo espacio obras maestras de Europa y tesoros de las civilizaciones “orientales” y que sin embargo hace decir a los críticos del proyecto, como el periodista cultural Vincent Noce, “un zapping de la historia de la humanidad para dar la ilusión de una colección universal”.

En diciembre de 2015 habrá tres museos del Louvre. Si la creación de la primera sucursal en la ciudad de Lens fue vista como una decisión acertada para incentivar la vida cultural en las empobrecidas regiones mineras del norte de Francia, las dimensiones, objetivos y patrocinadores de la nueva expansión han desatado varias polémicas. La localización del tercer Louvre será la isla de Saadiyat, en el floreciente emirato de Abu Dabi.

El museo de los mil millones

Una broma que a fuerza de preguntar uno termina por escuchar en diferentes versiones dice lo siguiente: un día llega un hombre al Louvre, dice que es un emisario del emir de Abu Dabi, que quiere abrir una franquicia del museo y que cuánto cuestan los derechos del nombre. El responsable dice que el Louvre no es una marca como McDonald’s, de la cual se puedan abrir franquicias en todas partes.

 El emisario responde: “No pregunté si el Louvre es una marca. Pregunté cuánto cuesta utilizarla”.

El negocio se cerró el 6 de marzo de 2007. Por el derecho a utilizar el nombre Louvre, el préstamo de obras que se rotarán cada diez años y la asesoría para montar el nuevo museo, el emirato pagará a una agencia de museos franceses, encabezada por el Louvre y de la que también hacen parte la Biblioteca Nacional de Francia y el Palacio de Versalles, una suma cercana a los 1.000 millones de euros.

“El museo hay que verlo dentro de un contexto”, dice Rita Aoun-Abdo, consejera cultural de la Autoridad de Turismo de Abu Dabi. “La intención del gobierno del emirato es abrir un centro de arte que se convierta en una plataforma de la circulación y la creación de la cultura”.

Para Jean-Luc Martínez, director del Louvre, la creación del Louvre Abu Dabi ofrecerá “la posibilidad de ponerse los anteojos para mirar la humanidad desde un nuevo centro, ese mundo árabe donde se cruzan las culturas y del que Europa podría bien ser la periferia”.

Ante las críticas respecto a que la operación de expansión podría ser perjudicial para los museos franceses, en el sentido de que habría una fuga de piezas y una imposible competencia con el presupuesto del emirato a la hora de las nuevas adquisiciones, la administración del Louvre París hace saber que ninguna de las 75.000 piezas actualmente expuestas pasará a Abu Dabi y que las políticas de adquisiciones del Louvre París y el Louvre Abu Dabi se manejarán de manera independiente.
La colección permanente del Louvre del emirato está constituida por adquisiciones propias, entre ellas la colección privada del cineasta norteamericano James Ivory, y donaciones de personajes del mundo árabe. Un grupo de curadores franceses prestará asesoría, tanto en la adquisición de piezas como en la museografía y la rotación de las exposiciones temporales.

 Un domo por el que pasan las estrellas

En el primer piso del Louvre de París, a sólo unos metros de las fundaciones expuestas de lo que fue el palacio medieval sobre el que Luis XIV construiría la edificación que hoy en día constituye el museo, puede verse una maqueta que muestra cómo lucirá el nuevo museo cuando la construcción, iniciada en 2010 y con un costo de cerca de 500 millones de euros, esté terminada. El arquitecto francés Jean Nouvel, quien diseñó también el Instituto del Mundo Árabe y el Museo del Quai Branly de París, imaginó un domo de 180 metros de diámetro que en apariencia flota sobre las arenas del desierto y perforaciones que dejan pasar la luz natural hacia un interior que recoge formas tradicionales de la arquitectura árabe “Siempre he imaginado que un museo no se agrega a la ciudad sino que es parte de ella”, dice Nouvel.

Si los espacios abiertos del interior serán sin duda menos polémicos que los pasillos laberínticos y en ocasiones oscuros del Quai Branly, las condiciones de los trabajadores de la obra, en su mayoría inmigrantes, han sido denunciadas por asociaciones como Human Rights Watch. Según un reporte de la organización, al igual que en las megaobras que serán utilizadas para el Mundial de Fútbol de Qatar y en la construcción de las islas artificiales de Dubái, la práctica, ilegal en el emirato, de retener los pasaportes de los trabajadores para impedirles denunciar los abusos se sigue aplicando. El derecho a la huelga no existe y las jornadas de hasta doce horas de trabajo a temperaturas que sobrepasan los cuarenta grados habrían causado la muerte de varios obreros.

La cultura a domicilio

El Louvre no es la primera gran marca-institución cultural francesa que se implanta en la capital administrativa de los Emiratos Árabes Unidos (Dubái es la capital turística y económica). Desde 2006 existe también la universidad Sorbona Abu Dabi, con cursos en francés y catedráticos venidos desde tres de las universidades parisinas.

Para Zaki Anwar Nusseibeh, vicepresidente de la Autoridad Cultural de los Emiratos Árabes Unidos, el Louvre Abu Dabi será el “primer museo verdaderamente universal del mundo”. El Louvre tampoco será sin duda el último gran museo que se exporta al emirato. En la isla de Saadiyat tendrá también su sede la versión Abu Dabi del neoyorquino Museo Guggenheim. Y la consultoría del British Museum con TCA Abu Dhabi, la organización de cultura y turismo de Abu Dhabi, para planear y realizar el Museo Nacional de Zayed en la zona cultural de la isla de Saadivat va por buen camino.

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