Publicidad

Un poco de cuerda para el rock

Algunos de los clásicos más importantes del género serán interpretados mañana y el domingo por la Fundación Orquesta de Cuerdas de Bogotá, bajo la dirección del maestro Jorge Mora.

La orquesta y el grupo de rock de la Fundación Orquesta de Cuerdas de Bogotá se unieron para hacer un emotivo recorrido musical.  / Luis Ángel - El Espectador
La orquesta y el grupo de rock de la Fundación Orquesta de Cuerdas de Bogotá se unieron para hacer un emotivo recorrido musical. / Luis Ángel – El Espectador
Foto: LUIS ANGEL

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Cuando las faldas comenzaron a subir, el rock también lo hizo. En los años 60, y después de algunos intentos de popularizarse durante la década de los 50, este estilo musical se convirtió en un fenómeno sonoro casi sin precedentes porque pasó de ser el hijo del blues, un heredero un tanto comercial a decir verdad, a transformarse en la pauta musical de buena parte del hemisferio occidental.

Mientras el atuendo femenino permitía exhibir más piel y el elemento glucoso del chicle se pegaba masivamente en los paladares de los consumidores, el rock consolidaba su formato tradicional dominando el panorama del planeta gracias a la imponencia de la batería, la rigurosidad del bajo y el alcance de las guitarras eléctricas.

El rosarino Fito Páez aseguró alguna vez que el rock es sólo y únicamente cuatro letras juntas. Tal vez tenga razón y la grandeza no esté en el análisis separado de los elementos, sino más bien en la magia de la comunión, en el ensamblaje especial que le ha permitido al estilo resistir afrentas y asumir embestidas despiadadas de géneros académicos y populares por igual.

Por fortuna, el rock sigue vigente, continúa retumbando en los oídos de los melómanos y su eco, a pesar de todo, se multiplica con la misma facilidad con la que suenan en la radio y en los iPods canciones de los Beatles, los Rolling Stones y Led Zeppelin, para mencionar sólo tres bandas de las muchas que han logrado inscribir su nombre en la música a partir del empleo de las notas ligadas al rock.

Varias pueden ser las razones por las que el género juvenil por excelencia ha tenido la suficiente capacidad para extender su sonido. Generaciones diversas lo han adoptado porque ha logrado disfrazarse con atuendos vistosos o con ropas solemnes sin perder un ápice de su esencia. El rock se mezcla, se fusiona y converge con muchos otros estilos sin dolor y sin problema.

El rock es promiscuo y esa característica le ha ayudado a sobrevivir y a entablar diálogos con la salsa, el pop, el reggae, los aires urbanos, con ensambles orientales y hasta con formatos casi exclusivos para la interpretación de las obras académicas tanto de compositores clásicos como de autores contemporáneos. Debido a esa apertura sonora se han podido escuchar comuniones innovadoras, fusiones especiales, y se han creado lazos traídos de los largos cabellos, los mismos que caracterizaron la moda durante la ya lejana década de los 60.

La orquesta y el grupo de rock de la Fundación Orquesta de Cuerdas de Bogotá, ambos bajo la dirección del maestro Jorge Mora, se encargaron de diseñar una nueva amalgama para enriquecer las posibilidades de este estilo sonoro. A un colectivo completo de cuerdas, integrado por más de quince músicos de formación académica, le sumó un equipo ganador dentro del género convocando guitarras eléctricas, bajo, batería y teclados. El resultado de esta alianza de formatos recibe el nombre de Tributo al rock, una iniciativa apoyada por el área cultural de Cafam.

“En escena se contará con la fusión de los instrumentos convencionales de una banda de rock y la orquesta de cuerdas compuesta por violines, violas, violonchelos y contrabajos; dos géneros que parecen distantes, pero que se unen en esta ocasión para sorprender al público con un tributo a los mejores exponentes del rock latinoamericano, americano y europeo de las últimas décadas”, relatan los organizadores de este sonoro homenaje.

Tributo al rock es un viaje por algunos de los temas más conocidos del género. No está diseñado para el deleite de expertos y coleccionistas, ni mucho menos trata de invocar la existencia de canciones de uso exclusivo de las minorías. Es un guiño al recuerdo vivo de canciones como Angie, creación de Keith Richards de los Rolling Stones, incluida en el álbum Goats Head Soup (1973).

Además de este tema, famoso por la interpretación melancólica de Mick Jagger, en el repertorio de Tributo al rock figuran: Yesterday y Hey Jude, de los Beatles; Stairway to Heaven, de Led Zeppelin; Persiana americana, de Soda Stereo; Come as You Are, de Nirvana, y Sweet Child O’ Mine, de Guns n’ Roses, entre muchas otras canciones insignes del género.

El rock sigue su camino, lo hace con la voluntad guerrera que lo ha caracterizado y con la urgencia del cuestionamiento social. El estilo sigue trepando, pero no con la levedad de la espuma, sino con la misma magia con que la falda subió.

jpiedrahita@elespectador.com

* Tributo al rock, viernes 18 de julio, 8:00 p.m., domingo 20 de julio, 5:00 p.m. Teatro Cafam de Bellas Artes, avenida carrera 68 Nº 90-88. Información y boletería: www.primerafila.com.co.

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido