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La dignidad, ese atributo exclusivo de los seres humanos —sin distingo de raza, sexo o religión—, se ha convertido en la mejor arma de los saharauis (“gente del desierto”, en árabe) para repeler a su enemigo: Marruecos, un invasor que desde 1975 ocupa los 280.000 kilómetros cuadrados del Sahara Occidental, en el norte de África. Hoy es la única colonia en ese continente. Una situación en la que España tiene su cuota de responsabilidad al cederle ese territorio a los marroquíes. Hoy, 100.000 soldados están apostados en un muro de arena —e ignominia— de 2.720 kilómetros de longitud, construido para impedir la vuelta de los saharauis a su territorio.
Desde entonces libran una batalla sin cuartel por lograr su libertad. Un camino de sangre que ha dejado a su paso muertos, víctimas de tortura, desplazados y desolación. Es esa eterna búsqueda de la libertad, esa fuerza de la dignidad de un pueblo, la que el fotógrafo estadounidense Stephen Ferry transformó en una serie de imágenes condensadas en la exposición Telas de la resistencia saharaui, que estará abierta al público hasta el 19 de julio en el Museo de Trajes (calle 10ª Nº 6-18, en Bogotá).
“En estas fotografías tomo la vestimenta como el eje central de esta resistencia cultural, particularmente en los trajes tradicionales llamados melfah y d’aara, atuendos de la mujer y del hombre respectivamente. Los saharauis usan estas prendas no sólo para cubrirse sino para proclamar su identidad como cultura”, comenta Ferry.
ravila@elespectador.com
@ricardoavilapalacios