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Gustavo Petro sabía que estaba a punto de dar el discurso de su vida. Desde el Palacio Liévano miró a la multitud que lo acompañaba y ahogó sus palabras por unos instantes. Seis horas antes, al mediodía de ayer lunes, la Procuraduría había confirmado su destitución. “No va a ser fácil dar este discurso. Sé que aquí están los pobres de la tierra, como decía el poeta, los trabajadores, la mujer, las juventudes, los discriminados”. Fueron cerca de 18 mil personas, según la Secretaría de Gobierno las que acompañaron a Petro durante su pronunciamiento.
Los pasillos de la Procuraduría, en esos momentos, estaban desolados. Después de anunciar la destitución del alcalde Gustavo Petro, el procurador general, Alejandro Ordóñez, dio la orden de dejar el edificio, que estaba custodiado por escuadrones antidisturbios desde la mañana: “Mientras ellos sólo se pueden defender a punta de fusiles, aquí estamos nosotros, sin una sola arma”, dijo el alcalde.
“Vinimos por Petro. Petro no se va. ¡Petro no se va!”, gritaba la multitud. Mientras tanto, los funcionarios de la administración invitaban a las personas a acampar en la “Primavera bogotana”. A unos metros de distancia del balcón, desde donde Petro pronunciaba su discurso, un grupo de ciudadanos quemaba un muñeco con la figura del procurador general de la Nación.
Y empezaban los gritos cuando Petro se remitía a escenas del pasado: “Fui aprendiendo que este tipo de élites que gobiernan este país eran capaces de matar por su codicia, que no habían entendido lo que significaba la palabra democracia. De antaño unos jóvenes rebeldes: Nariño, Santander, Caldas, Camilo Torres, Bolívar (los gritos de la multitud ensordecían la Plaza ) nos habían enseñado”.
Hace poco más de un año Petro convocó en esta misma plaza a más de 11 mil recicladores de la ciudad. En ese entonces los animó para que participaran en el nuevo modelo de aseo, por el cual fue destituido. Esos mismos recicladores estaban ayer en la Plaza; esta vez con el uniforme de Aguas Bogotá, la empresa pública de recolección de basura.
Mientras Petro señalaba que el encuentro en la Plaza de Bolívar era una manifestación en la que “el pueblo defiende la democracia”, abajo, sobre la carrera octava, un grupo de trabajadores de Aguas de Bogotá pasaba la voz sobre los mítines que organizarán hoy en la ciudad.
Recordó a Jorge Eliécer Gaitán, y levantó su voz: “Leí la historia de Gaitán. Fue alcalde de Bogotá, y lo destituyeron. Luego lo asesinaron. Traté de entender el asesinato y no encontré en los libros sino una palabra para calificarlos: fascistas”. Antonio Navarro Wolff, líder del Movimiento Progresistas y figura emblemática del M-19, lo acompañó durante todo el discurso.
El discurso del alcalde recién destituido dio un giro hacia la década de los ochenta: “Aquí también nos acompaña el hombre que recogió los restos de Pizarro (Navarro Wolf). Brindaban en los cocteles por la muerte de Pizarro y no pudieron evitar que nosotros, la generación de la paz, construyéramos la Constitución que aún está vigente”.
Algunos asistentes empezaron a correr la voz de que la Policía no estaba dejando ingresar a todas las personas a la Plaza de Bolívar: “Yo soy el alcalde mayor de Bogotá. Les ordeno dejar pasar a la gente a la Plaza”, reclamó Petro. La multitud, de nuevo, gritaba a todo pulmón. Pese a la tensión, Gustavo Petro pidió mantener la calma. Quizá desatinó cuando le pidió al presidente Juan Manuel Santos que intercediera en el proceso de destitución, pues Santos no puede incidir en ese proceso: “Que el presidente de la República lo sepa. Él es el que tiene que decidir en última instancia si avala la decisión del procurador”.
Cuando apareció Aída Abella, candidata presidencial de la Unión Patriótica, el alcalde dijo una de sus frases más fuertes en toda la noche: “¿Hay alguna diferencia, Aída, me pregunto yo, entre quienes dieron las órdenes para fusilar a miles de militantes democráticos y quienes dieron la orden para quitarnos los derechos políticos? El procurador tiene que decirle al mundo que él es el continuador de la misma lucha de quienes levantaron las sierras eléctricas, de quienes quisieron extinguir la diferencia en Colombia, la diversidad y la democracia”.
Fueron varias las menciones al procurador. Petro votó por él cuando era congresista, y lo recordó en frente de la multitud: “Pero ellos no nos tratan de la misma manera. Lo que nos emociona aquí no es un palco, no es un salario. El salario se lo podemos regalar al procurador”. El alcalde terminó su discurso diciendo que ayer, 9 de diciembre de 2013, comenzaba “el movimiento de los indignados en Colombia”. Los asistentes empezaron a gritar: “¡Fascistas, oscuros fascistas, no pasarán!”.