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La esencia de un publicista siempre gira alrededor de la curiosidad, de entender el comportamiento humano, de comprender y buscar el origen de los sucesos. Y mi caso no es una excepción.
Recientemente comencé a leer y a empaparme sobre la historia de Martin Luther King. Y en medio de todo este proceso de información y de conocimiento decidí tener una experiencia vivencial al respecto. Tomé un carro y atravesé manejando medio Estados Unidos hasta la ciudad de Memphis. Para muchos una ciudad musical del folk y del country, para otros el lugar de Graceland, la casa de Elvis Presley, pero para mí el sitio donde en la tarde de abril 4 de 1968 fue asesinado Después de dos días de viaje llegué a esta ciudad. Inmediatamente salí en búsqueda del mítico lugar.
Lo había visto en fotos. Preguntando y preguntando logré llegar. Allí estaba el “Lorraine motel”, una clásica edificación de un típico motel de dos pisos con un look de los años cincuenta. Un motel congelado en el tiempo y en la historia. Los carros que estaban parqueados el día del homicidio, ahí seguían parqueados. Los muebles y objetos originales que decoraban el cuarto del segundo piso donde él se alojaba, ahí seguían decorándolo.
El extinguidor del corredor en el balcón donde Martin Luther King cayó asesinado seguía colgado en la pared. Todo seguía intacto. Era un baño de energía instantánea de un momento culminante en la historia de este país.
Recorrí todos los espacios, vi lo que él vio hace cuarenta años, caminé lo que el caminó hace 40 años. Respiré lo que el respiró hace 40 años. Me detuve en el exacto lugar donde recibió los impactos de bala del francotirador cobarde.
Después de sentir ese momento, decidí marcharme. Salí caminando y reflexionando. Retumbaban en mi mente sus célebres palabras. I have a dream. I have a dream. Un sueño que había sido truncado.
Tiempo después, sentado en mi oficina, viendo la transmisión de la toma de posesión presidencial de Estados Unidos, volvió a mi mente el Lorraine Motel, volvió a mi mente Martin Luther King, volvió a mi mente I have a dream.
Pero esta vez era diferente. Su sueño sí se había cumplido. Obama era el nuevo presidente de Estados Unidos.