Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Lo que siempre fue un acto de aliento para Millonarios dejó de serlo cuando asesinaron a Luisa Fernanda Ovalle. El equipo azul jugará su último partido de la liga contra Once Caldas a las 5:30 p.m. en el estadio El Campín. Y en este escenario las porristas dejarán de lado sus cantos, sus movimientos, para hacer un homenaje a la mujer que desde hace 18 meses dedicó sus espacios libres para animar al equipo azul.
Luisa Fernanda Ovalle murió en manos de un asesino en la noche del sábado 30 de noviembre. En los últimos días la Policía ha encontrado pistas: una chaqueta negra y un cuchillo que estaban en el lugar del crimen (barrio Castilla, lugar en donde residía la porrista). A estos elementos se sumaron 34 videos de los conjuntos residenciales y establecimientos comerciales del sector. Luego de analizar este material, las autoridades concluyeron que se trata de un hombre entre los 18 y 25 años y que mide cerca de 1.70 y 1.80 metros. Su peso: 75 a 80 kilos.
Existen, además, retratos hablados de las personas que alcanzaron a presenciar el hecho. Se sabe que en la noche del sábado Luisa Fernanda estaba regresando de un evento de la marca de electrodomésticos LG en el barrio 20 de julio. Hasta aquí llegan los indicios. La familia le ha pedido a la comunidad que colabore con la identificación del agresor, y cree, firmemente, que no se trató de un atraco.
Las amigas más cercanas de Luisa Fernanda hablaron con este diario sobre el vacío que este crimen dejó en sus vidas. En el mismo escenario en donde algunas la conocieron (estadio El Campín) recordaron quién era Luisa Fernanda: “Las dos éramos nuevas y compartíamos el mismo sentimiento por Millonarios. Ella siempre nos recibía con una sonrisa y es lo que más voy a extrañar de ella” dijo Natalia Romero, una de las porristas del equipo azul. Una de las mejores amigas de la universidad, Natalia Polo, dijo que Luisa Fernanda era “más que una porrista: era la amiga incondicional. Jugaba en la selección de fútbol en la universidad y era la que me ensañaba a hacer los pases, a hacer los goles, siempre con una sonrisa”.