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Gracias, George Bush

Marcela Lleras
02 de febrero de 2009 – 09:31 p. m.

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EL NUEVO PRESIDENTE DE LOS EStados Unidos es un hombre con una inteligencia fina, es carismático, piensa bien y habla bien. Sabe que Estados Unidos es una nación constituida por inmigrantes y que eso es una fortaleza. Es un verdadero liberal y además es negro.

Qué cambio tan significativo el que se dio el 20 de enero. Qué impresionante el día de la posesión de Barack Obama como presidente, ver esa amalgama de gente, casi dos millones de personas, de razas y edades diferentes, llenando el “Mall” de Washington desde el Obelisco hasta el Capitolio, vitoreándolo y algunos, llorando. Estoy segura de que en lo que me queda de vida no volveré a ver algo semejante.

Probablemente Obama no hubiera podido llegar a la Presidencia por ser negro, de no ser porque ya la gente estaba saturada del oligofrénico de Bush, y de sus colaboradores reaccionarios y malosos que llevaron a los EE.UU. a la crisis económica más profunda de los últimos años, con graves repercusiones en el resto del mundo; que los metió en guerras santas, y dijo mentiras para hacerlo; que aprobó con un decreto la tortura, y cientos de asuntos de política interna que molestaron a la gente. Por eso hay que darle gracias a George Bush. Que esté Obama en el poder es un acto de contrición de los estadounidenses. Y ahora con el cambio, comienza también la nada fácil rehabilitación de sus políticas y la enmienda de los errores cometidos por su antecesor.

Los vecinos ideológicos de Bush no deben estar muy contentos con el resultado de estas elecciones y con el desbordamiento de alegría de la gente, esperanzada en algo distinto de esos ocho años de estancamiento, de corrupción, de guerras y de mentiras.

Obama, en su discurso de posesión, sencillo y profundo, planteó la ideología de lo que va a ser su gobierno: “En el día de hoy, estamos reunidos porque hemos escogido la esperanza en lugar del temor, los propósitos comunes en lugar del conflicto y la discordia. En el día de hoy, hemos venido a proclamar el fin de los resentimientos obtusos y las falsas promesas, el fin de las recriminaciones y los dogmas manidos, que durante tanto tiempo han asfixiado a nuestra política”.

Así es: en los pocos días que lleva de Presidente ha hecho cosas que marcan la pauta de la dinámica de su gobierno. Cuando visitó el Departamento de Estado, los funcionarios lo aplaudieron mucho, muchísimo, más que un mero formalismo, cuando habló de cerrar Guantánamo y algunos otros puntos de lo que va a ser su política exterior. Les habló a los musulmanes a través de una cadena de televisión árabe para comprometerse a mejorar las relaciones con el mundo musulmán. Se está moviendo en buena dirección con muchos asuntos, de todas las gamas (como levantar la prohibición a la financiación del aborto), que estaban proscritos por el gobierno anterior.

Tenemos que esperar a ver cómo se desempeña. Es muy posible que haya cosas que no le salgan como él quiere o, peor aún, que le salgan mal. Pero va a hacer todo lo posible por gobernar a ese país y redimirlo, inclusive de ser el policía del planeta.

Dijo Obama : “A aquellos que se aferran al poder mediante la corrupción y el engaño, y silencian la voz de los disidentes, sepan que están del lado equivocado de la historia; pero sepan, también, que les extenderemos una mano si están dispuestos a no seguir apretando el puño”.

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