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Universidad Nacional, al margen de la renovación del CAN

Durante una discusión en un Foro de El Espectador, representantes de la entidad educativa se negaron a participar en un proyecto en el cual, dicen, no fueron consultados.

04 de diciembre de 2013 – 04:53 p. m.
Jaime Franky, Fernando Galván y Sergio Fernández. /David Campuzano
Jaime Franky, Fernando Galván y Sergio Fernández. /David Campuzano
Foto: DAVID CAMPUZANO 2012

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La Secretaría de Planeación contempla excluir los predios de la Universidad Nacional del proyecto de renovación urbana del Centro Administrativo Nacional (CAN). Así lo expresó Antonio Velandia, director de patrimonio y renovación urbana de la Secretaría, después de ser interrogado por representantes de la Universidad Nacional durante un foro de El Espectador. Sin embargo, la última palabra sobre el tema no está dicha aún: “La propuesta de renovación urbana debe ser firmada por el alcalde mayor. Existen mesas de trabajo para mitigar impactos y la Universidad tiene mucho que aportar”. (Vea video: Por qué se opone la U. Nacional a la renovación del CAN)

El mensaje de los profesores de la Universidad fue claro: “La Nacional no está interesada en participar en este proyecto de renovación”. No están interesados, en parte, porque “la universidad no fue consultada en la propuesta de renovación urbana del CAN”. Así lo aseguró Jaime Franky Rodríguez, director de Unimedios y profesor de arquitectura de la Nacional. Durante el Foro “¿Debe participar la Universidad Nacional en el plan de renovación urbana del CAN?”, Franky Rodríguez explicó que el plan “busca rehacer el CAN y no resolver impactos; afectando la construcción de un hospital universitario. Por eso, la universidad no autoriza a la Corporación Virgilio Barco a formular propuestas en predios que son de la Nacional”. (Vea video: Afectación a predios como el de ‘La Beneficencia’ distancian a la comunidad universitaria de un proyecto en el que se invertirían US$9 mil millones)

La posible demolición del Hospital Santa Rosa es uno de los temas más espinosos. Para Fernando Galván, representante profesoral de la Facultad de Medicina de la Nacional, el proyecto de renovación pone en riesgo la inauguración del Hospital Santa Rosa, que está programada para mayo de 2014: “En el proyecto de renovación urbana del CAN no existen hospitales universitarios. De hecho, no sólo Santa Rosa se vería afectado: la Clínica del Niño y la Clínica de la Policía también serían demolidos. ¿En dónde queda la educación y la salud en ese proyecto? Esto demuestra que nuestros suelos no quedaron protegidos en el POT (Plan de Ordenamiento Territorial)”.

La necesidad de un hospital para los estudiantes de medicina de la entidad educativa está latente desde 2001, cuando cerraron el San Juan de Dios: “La universidad necesita un hospital universitario y con la propuesta del CAN desaparece. Existe un déficit de 3.500 camas en el Distrito y el 75% de los hospitales están al oriente de la ciudad. Santa Rosa sería una solución en el occidente, por eso se tiene que defender y preservar” argumentó Galván. Otra preocupación que planteó el profesor es la posibilidad que tiene la Empresa Nacional de Renovación Urbana, amparándose en la ley 1537 de 2012, de expropiar o enajenar terrenos para continuar con el proyecto: “No sólo están en riesgo el edificio Uriel Gutiérrez y el Hospital Santa Rosa, sino todo el campus y parte de la estructura ecológica de la ciudad”.

Existe, sin embargo, un parágrafo en el artículo 520 del POT que aclara que “la Universidad Nacional de Colombia definirá si el o los predios bajo su administración que se localizan por fuera del Bien de Interés Cultural de la Ciudadela Universitaria de la Universidad Nacional de Colombia, harán parte del proyecto Ciudad CAN». Sergio Fernández, representante de los estudiantes durante el foro (antiguo vocero de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil, MANE), dijo que, lejos de zanjar la discusión, “el parágrafo no sirve para nada. La pregunta de fondo es quién se va apropiar de la ganancia de los terrenos. Es un proyecto de US $6 mil millones. Es antiético que la ministra Maria Fernanda Campo tenga participación directa en la Empresa Nacional de Renovación Urbana. Lo más preocupante es que, de acuerdo con el plan de renovación, en febrero tendría que demolerse el Hospital Santa Rosa”.

Tanto Fernández como los profesores de la Nacional coincidieron en que el Distrito pudo proteger los terrenos de la Universidad Nacional con la modificación del Plan de Ordenamiento Territorial: “Aunque sea un proyecto del Gobierno Nacional, el Distrito tiene autonomía para blindar a la universidad. Lo que vemos es que existe un proceso de chantaje inaceptable” explicó Fernández. Franky Rodríguez, por su parte, aseguró que “el problema con los predios no está solucionado. La capacidad de negociación de la Universidad Nacional es muy débil y tenemos que estar muy alerta”.

Pese a la lluvia de críticas, Velandia fue enfático y dijo que el proyecto de renovación urbana del CAN es “de carácter público y se corresponde con el Plan de Desarrollo 2012-2016, es decir, busca disminuir los impactos del cambio climático y la segregación social. La renovación plantea la mezcla de usos y la generación de Viviendas de Interés Prioritario (VIP). Ya existe una radicación de la Universidad Nacional para sustraer los predios de la Universidad del proyecto del CAN”.

El proyecto de renovación urbana del CAN se extiende desde la carrera 50 hasta la 60, entre las calles 44 y 26. El plan puede desarrollarse en 30 años. Contempla la construcción de 120 edificios para 70 entidades y la creación de 11.0000 viviendas. El costo, según la Empresa Nacional de Renovación Urbana, asciende a $12 billones. La renovación estará en manos de Office for Metropolitan Arquitecture (OMA), de Holanda.
En el aire quedó de la pregunta sobre un posible cambio de la estratificación en el sector. Con la siguiente inquietud de Fernández terminó el foro: “El precio del metro cuadrado en el sector de Salitre El Greco estaba en $2 millones, después de las obras de la calle 26, pasó a $7 millones. El proyecto, obviamente, está dirigido a los estratos cinco y seis. No es claro cómo es esto compatible con los habitantes que van a llegar a las viviendas de interés prioritario”. 

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